La versión de Washington: ni un solo peaje.
Un alto funcionario de la administración estadounidense declaró a Fox News que el memorando de entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) obliga a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz y a permitir el paso gratuito de los barcos, sin autorizar el cobro de peajes . El presidente Donald Trump anunció en su red Truth Social que Estados Unidos pondrá fin a su bloqueo naval de los puertos iraníes, presentando el acuerdo como una victoria clara para la libertad de navegación . Los medios estadounidenses describen el MOU como un documento que exige la navegación sin restricciones ni tarifas de tránsito .
El contraargumento de Irán: “tarifas por servicio”, no peajes.
Teherán ha proclamado públicamente que el acuerdo final reconoce la autoridad conjunta de Irán y Omán sobre los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, allanando el camino para la recaudación de ingresos una vez transcurrido un periodo de gracia de 60 días . El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha trazado una sutil distinción: afirma que no está imponiendo "peajes", sino cobrando tarifas por "servicios de navegación" —que incluyen el practicaje, la seguridad y la gestión del tráfico marítimo— a través de una autoridad de tránsito de Ormuz de nueva creación . El embajador de Irán en Moscú declaró sin rodeos que el estrecho "estará abierto, pero con nuevas condiciones que serán determinadas por las autoridades iraníes y omaníes, incluida una tarifa de tránsito" . Los medios estatales iraníes también informaron de que un borrador del MOU de 14 puntos incluía cláusulas para poner fin al bloqueo estadounidense y establecer disposiciones para el estrecho .
El meollo del conflicto.
Los líderes de la Unión Europea acogieron con satisfacción general el acuerdo, pero centraron su atención en la seguridad y en el papel que Europa debe jugar para asegurar la vía marítima.
Las empresas de transporte marítimo reaccionaron con un optimismo prudente, pero dejaron claro que las operaciones no se reanudarán de inmediato.
El acuerdo marco pone fin a las hostilidades activas y reabre el estrecho de Ormuz sobre el papel, pero la disputa sobre las tarifas de tránsito —"libre paso" según Estados Unidos frente a "tarifas por servicio tras 60 días" según Irán— es una ambigüedad de gran calado sin resolver. Las potencias europeas se muestran comprensivas, pero están construyendo su propia capacidad naval para asegurar la vía marítima. La industria naviera se mantiene a la espera hasta que se den las condiciones de seguridad física y de seguros, lo que podría llevar entre 40 y 50 días. La cuestión nuclear, deliberadamente aplazada a una segunda fase, sigue siendo la gran incertidumbre de fondo a largo plazo.