Nvidia ya acepta pedidos de su nueva CPU Vera de clientes chinos, con entregas previstas para agosto de 2026, aprovechando que la clasificación como CPU evade las restricciones de EE. ByteDance, propietaria de TikTok, negocia activamente con Iluvatar CoreX y Kunlunxin, de Baidu, para añadirlos como proveedores nacio...

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La guerra tecnológica entre Estados Unidos y China ha entrado en una fase paradójica a mediados de 2026. Washington mantiene agresivos controles de exportación sobre los aceleradores de IA más avanzados, pero Nvidia ha identificado una distinción regulatoria que le permite mantener un pie en el mayor mercado de semiconductores del mundo. Al mismo tiempo, las firmas tecnológicas chinas —lideradas por ByteDance, la empresa matriz de TikTok— están acelerando un cambio fundamental hacia una infraestructura de IA multi-proveedor y de origen nacional. El resultado no es una desconexión limpia, sino una competencia compleja y con múltiples capas.
Nvidia ha lanzado una campaña de ventas activa en China para su nueva CPU para centros de datos, Vera. La compañía está aceptando pedidos ahora, y la entrega podría ser tan pronto como agosto de 2026 . La lógica estratégica es sencilla: Vera está clasificada como una unidad central de procesamiento (CPU), no como una unidad de procesamiento gráfico (GPU). Bajo las restricciones de exportación actuales de Estados Unidos, las CPU enfrentan menos limitaciones que las GPU para aceleración de IA, que han sido el objetivo principal de los controles recientes
.
Esta distinción regulatoria le da a Nvidia un resquicio para seguir vendiendo en el mercado chino, incluso cuando sus líneas de GPU de alto rendimiento, como la H200 y Blackwell, se enfrentan a severos obstáculos de licencias o a prohibiciones directas . El movimiento representa un cambio estratégico importante para Nvidia, que está reconstruyendo su negocio en China en torno a un producto que Washington aún no ha bloqueado
. Fuentes internas indican que la empresa espera generar ingresos sustanciales con esta iniciativa.
Esta maniobra se desarrolla en un contexto político volátil. En enero de 2026, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio de EE. UU. revisó formalmente su política de licencias para semiconductores avanzados con destino a China, pasando de una "presunción de denegación" a una revisión "caso por caso" para chips como el Nvidia H200 y el AMD MI325X . La administración del presidente Trump impuso simultáneamente un arancel del 25% sobre las exportaciones permitidas de la H200
. Sin embargo, la reacción del Congreso ha sido rápida y bipartidista. El Senado aprobó una legislación a finales de 2025 que obliga a los fabricantes de chips estadounidenses a dar prioridad a los clientes locales antes de vender a China, y el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes avanzó en febrero de 2026 un proyecto de ley que otorgaría al Congreso un plazo de 30 días para revisar y potencialmente bloquear ventas de semiconductores avanzados a naciones adversarias
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El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, ha señalado públicamente un enfoque cauteloso por fases para reintroducir GPU más potentes en el mercado chino. En un evento en China en marzo de 2026, Huang indicó que la compañía solo buscaría la aprobación del gobierno de EE. UU. para exportar sus GPU Blackwell después de que su plataforma de nueva generación, Vera Rubin, se lance en la segunda mitad de 2026 y sea ampliamente adoptada por empresas estadounidenses .
Mientras Nvidia encuentra caminos estrechos de vuelta a China, las mayores empresas tecnológicas del país no se quedan esperando. El ejemplo más claro es ByteDance, que está ejecutando un giro rápido y decidido hacia alternativas nacionales.
A mediados de junio de 2026, ByteDance se encuentra en negociaciones activas con la firma shanghainesa Iluvatar CoreX para comprar chips de IA destinados a tareas de inferencia —la tarea computacional de ejecutar modelos de IA ya entrenados— . Fuentes familiarizadas con las conversaciones dijeron a Reuters que se espera que Iluvatar CoreX envíe al menos 50.000 chips a ByteDance este año
. La compañía también está explorando un acuerdo de suministro paralelo con la división de chips Kunlunxin de Baidu
.
Si se concreta, el acuerdo con Iluvatar CoreX la convertiría en el tercer gran proveedor nacional de GPU de ByteDance, uniéndose a una lista que ya incluye la serie Ascend de Huawei y a Cambricon, el fabricante más veterano de chips de IA en China . Esta diversificación no es del todo voluntaria. Los reguladores chinos ya han ordenado a ByteDance usar chips de IA de desarrollo nacional de Huawei y Cambricon en sus centros de datos, prohibiéndole efectivamente depender en exclusiva de hardware diseñado en EE. UU.
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El giro de ByteDance es parte de un impulso nacional más amplio. El ecosistema nacional de chips de IA se ha expandido rápidamente e incluye ahora a una variedad de actores: el Ascend de Huawei, el Kunlunxin de Baidu, el T-Head de Alibaba, Cambricon, Moore Threads, Enflame e Iluvatar CoreX . El procesador Ascend 950PR de Huawei, lanzado en marzo de 2026, promete 2.8 veces el rendimiento del H20 de Nvidia e incorpora la primera memoria de alto ancho de banda (HBM) propia de Huawei
. ByteDance por sí sola realizó un pedido de $5.6 mil millones por estos chips —el mayor pedido individual de chips nacionales en la historia de China—, al que siguieron Alibaba y Tencent
.
Este ecosistema local se está capitalizando a gran velocidad. Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, cuatro empresas chinas de GPU salieron a bolsa, recaudando un total de $2.8 mil millones de dólares, con rentabilidades en su primer día que oscilaron entre el 76% y el 700% . Por su parte, Huawei proyecta un aumento del 60% en sus ingresos por chips de IA para 2026, apuntando a aproximadamente $12 mil millones
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El gobierno chino ha reforzado esta trayectoria a través de políticas industriales y directrices explícitas. Se ha aconsejado a las empresas locales que no dependan de la tecnología estadounidense, creando una incertidumbre de demanda sostenida incluso cuando se aprueban licencias de exportación de EE. UU. . El resultado es un cambio estructural: los gigantes tecnológicos chinos están probando, comprando y, en algunos casos, diseñando simultáneamente sus propios chips de IA, moviéndose con una velocidad y escala que habría sido improbable antes de la actual ronda de controles de exportación estadounidenses.
Las narrativas paralelas de la estrategia de Nvidia con Vera y la diversificación nacional de ByteDance capturan el momento actual con precisión. Nvidia se muestra como un maestro de la navegación regulatoria, identificando un vacío legal en el marco de control de exportaciones —la clasificación como CPU— y moviéndose agresivamente para llenarlo antes de que los legisladores puedan responder. ByteDance, y sus pares chinos, están ejecutando una desconexión a largo plazo, apoyada por el estado, del silicio estadounidense, construyendo una infraestructura paralela que reduce su vulnerabilidad al próximo giro de la política de Washington.
Ninguna de las partes ha ganado o perdido por completo. Nvidia conserva un punto de apoyo en un mercado que su director ejecutivo, Jensen Huang, describió una vez como una oportunidad de $50 mil millones "efectivamente cerrada" a las empresas estadounidenses . Las firmas chinas están ganando tiempo, rendimiento e independencia con una creciente gama de chips nacionales, aunque la brecha entre los procesadores estadounidenses y chinos más avanzados sigue siendo significativa en términos absolutos. La guerra de chips de 2026 es menos un conflicto binario y más una adaptación elaborada y de alto riesgo, con ambos bandos maniobrando dentro de las limitaciones que el otro ha construido.
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Nvidia ya acepta pedidos de su nueva CPU Vera de clientes chinos, con entregas previstas para agosto de 2026, aprovechando que la clasificación como CPU evade las restricciones de EE.
Nvidia ya acepta pedidos de su nueva CPU Vera de clientes chinos, con entregas previstas para agosto de 2026, aprovechando que la clasificación como CPU evade las restricciones de EE. ByteDance, propietaria de TikTok, negocia activamente con Iluvatar CoreX y Kunlunxin, de Baidu, para añadirlos como proveedores nacionales de chips de IA, sumándose a sus acuerdos con Huawei y Cambricon.
El ecosistema chino de chips de IA se expande con fuerza: Huawei lanzó su procesador Ascend 950PR, y el gobierno instruye a las empresas a priorizar la tecnología local, acelerando un cambio estructural.