El gobierno de Estados Unidos citó preocupaciones de seguridad nacional, específicamente que las salvaguardas de seguridad integradas en los modelos podrían ser eludidas mediante "jailbreaking" (un proceso para saltarse las restricciones). Al parecer, a los funcionarios les preocupaba que esto pudiera exponer capacidades sensibles relacionadas con los dominios QBRN (químico, biológico, radiológico y nuclear) y las ciberoperaciones ofensivas .
La severidad y rapidez de la acción se debieron en parte a una investigación de ciberseguridad realizada por Amazon, socio en la nube e inversor principal de Anthropic. Según informes de The Wall Street Journal, los equipos de seguridad de Amazon descubrieron que Fable 5 podía ser manipulado con instrucciones específicas para proporcionar información que podría facilitar ciberataques . El CEO de Amazon, Andy Jassy, discutió posteriormente estos hallazgos con la Casa Blanca, una cadena de eventos que precedió directamente a la orden de exportación .
La respuesta oficial de Anthropic fue rápida, públicamente desafiante y prácticamente absoluta. La empresa calificó la acción del gobierno como un "malentendido" y afirmó haber recibido solo pruebas verbales de un "posible jailbreak limitado y no universal", nada que, en su opinión, justificara retirar un modelo comercial .
A pesar de sus objeciones, Anthropic afirmó que no tenía otra opción que cumplir. Dado que el lenguaje de la orden era tan amplio —aplicándose a cualquier ciudadano extranjero "ya sea dentro o fuera de los Estados Unidos", incluidos los propios empleados no ciudadanos de la empresa—, la compañía concluyó que era imposible mantener el acceso solo para ciudadanos estadounidenses sin desactivar todo el servicio .
En una declaración pública en su sitio web poco después de recibir la directiva, Anthropic declaró: "El efecto neto de esta orden es que debemos desactivar abruptamente Fable 5 y Mythos 5 para todos nuestros clientes para garantizar el cumplimiento" . El acceso a todos los demás modelos de Anthropic, incluido Opus 4.8, no se vio afectado. La empresa enfatizó que trabajaba urgentemente para restaurar el acceso y resolver lo que calificó como un error factual del gobierno .
Amazon Web Services (AWS), que aloja los modelos de Anthropic en su plataforma Amazon Bedrock, actuó al unísono. Una actualización en el blog de lanzamiento de AWS indicó que Anthropic pidió a AWS que revocara el acceso a Claude Fable 5 y Claude Mythos 5 para todos los usuarios con el fin de cumplir con la directiva de exportación . AWS confirmó que los demás modelos, incluido Opus 4.8, no se veían afectados y seguían estando disponibles .
Todo el episodio duró apenas tres días. Anthropic había lanzado Fable 5 y Mythos 5 el 9 de junio de 2026: Fable 5 ofrecía una versión protegida de las capacidades de clase Mythos a una amplia base de usuarios, mientras que el acceso a Mythos 5 en sí estaba restringido a un grupo reducido de socios de confianza . En la tarde del 12 de junio, ambos habían sido retirados de la disponibilidad comercial en todo el mundo .
Hablando con periodistas el 14 de junio de 2026, antes de la cumbre del G7 en Westport, Irlanda, el primer ministro Mark Carney abordó la prohibición no como una disputa regulatoria puntual, sino como una advertencia sobre las vulnerabilidades estructurales en el orden global de la IA.
"La situación en la que nos encontramos colectivamente ahora mismo con Mythos y Fable es algo que puede suceder cuando se depende en exceso de un pequeño número de proveedores", afirmó Carney . La prohibición, argumentó, "subraya el riesgo de depender de un puñado de poderosas herramientas de IA" de proveedores estadounidenses .
Carney evitó condenar directamente la acción de EE. UU., señalando que entendía por qué las autoridades estadounidenses se tomaban en serio los riesgos de seguridad nacional . Pero trazó una línea clara desde el incidente hasta la conclusión geopolítica a la que su gobierno ya había llegado: ningún país debería poder cortar unilateralmente el acceso a una infraestructura fundacional de IA. El episodio era una demostración, dijo, de por qué Canadá debe construir urgentemente su propia capacidad soberana de IA .
También confirmó que Canadá mantenía "conversaciones en curso" con sus aliados sobre las implicaciones más amplias, señalando que esto no era solo una cuestión bilateral entre Estados Unidos y Canadá, sino parte de un realineamiento más amplio entre las potencias medias que buscan alternativas a la dependencia de los gigantes tecnológicos estadounidenses y chinos .
El momento de la prohibición —solo 10 días después de que el gobierno de Carney presentara "AI for All", la nueva estrategia nacional de inteligencia artificial de Canadá— le dio al primer ministro un poderoso gancho narrativo. La estrategia, lanzada el 4 de junio de 2026, se basa explícitamente en tres pilares: confianza, oportunidad y soberanía .
En el documento de estrategia, el gobierno expuso claramente su diagnóstico central: Canadá es "altamente dependiente de proveedores extranjeros para la infraestructura que impulsa la IA" . Advirtió que esto crea "riesgos reales de que entidades extranjeras puedan acceder a datos canadienses, desplegar productos de IA que moldeen la vida de los canadienses sin reflejar nuestros valores y restrinjan el acceso a las herramientas de IA cuando convenga a sus intereses" .
Los elementos clave del plan 'AI for All' incluyen:
La estrategia apunta a un crecimiento económico adicional de 200.000 millones de dólares canadienses en cinco años y aspira a aumentar la adopción de la IA entre las empresas canadienses de poco más del 12% al 60% para 2034 .
Para el gobierno de Carney, la prohibición de Anthropic no fue una sorpresa, sino una prueba de concepto. El primer ministro llevaba meses hablando del argumento de la soberanía digital. En su discurso en el Foro de Davos en febrero de 2026, pidió a las "potencias medias" que se unieran para proteger su soberanía de las superpotencias globales y advirtió que países como Canadá corren el riesgo de verse obligados "a elegir entre hegemones e hiperescaladores" .
Su estrategia 'AI for All' tradujo esa retórica en política. Ahora, la prohibición está siendo citada por funcionarios canadienses como una demostración en el mundo real del mismo riesgo de dependencia que la estrategia fue diseñada para mitigar.
El enfoque de Canadá refleja una tendencia más amplia. The New York Times describió la estrategia como la apuesta de Canadá "por convertirse en un líder entre las naciones de tamaño medio que buscan establecer capacidades de IA independientes" . La BBC señaló que el énfasis en la soberanía adquirió un peso especial después de las referencias del expresidente estadounidense Donald Trump a Canadá como el "51º estado", comentarios que agudizaron la ansiedad canadiense sobre la dependencia de Washington .
El objetivo, tal como lo plantea el gobierno de Carney, no es desvincularse completamente de Estados Unidos —Canadá afirmó que mantiene un buen flujo de información con las autoridades estadounidenses sobre las restricciones de Anthropic —. Más bien, el objetivo es garantizar que Canadá tenga capacidad de cómputo independiente, almacenamiento de datos nacional e infraestructura de desarrollo de IA que ninguna potencia extranjera pueda apagar unilateralmente. "La IA soberana comienza con la infraestructura soberana", afirma la estrategia .