Tras recibir las negativas iniciales, 10 miembros del personal presentaron nuevas solicitudes al llegar a México, sede de su entrenamiento previo al torneo. Finalmente, las apelaciones prosperaron para un analista del cuerpo técnico y dos oficiales del departamento internacional de la federación, entre otros, pero no para la mayoría .
Esta no es una simple cuestión de papeleo. La tensión ha escalado hasta convertirse en una guerra dialéctica con el telón de fondo de décadas de hostilidad entre Washington y Teherán.
Irán ha sido contundente en sus acusaciones, calificando la decisión de "comportamiento vengativo" y "trato discriminatorio" . La embajada iraní en Turquía usó sus redes sociales para cuestionar al enviado estadounidense Tom Barrack, quien había celebrado la concesión de visas a los jugadores. "¿Por qué no dicen que se negaron las visas a una gran parte del personal directivo, ejecutivo, asesores técnicos y otros que son parte integral de cualquier selección nacional de fútbol?", denunciaron en un posteo en X .
La disputa se superpone a un conflicto geopolítico ya candente, que incluye sanciones económicas, tensiones militares y la inclusión de Irán en la lista de países con restricciones migratorias por parte de la administración estadounidense. Múltiples informes coinciden en que la fricción por las visas no puede separarse de esta confrontación más amplia .
Desde el bando estadounidense, la defensa fue directa. Andrew Giuliani, jefe del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, justificó públicamente las denegaciones, citando preocupaciones de seguridad y el estricto proceso de investigación de antecedentes .
Un capítulo especialmente doloroso de esta saga es el del árbitro somalí Omar Artan. A sus 34 años, Artan iba a hacer historia como el primer árbitro de Somalia en un Mundial. Había sido nombrado el mejor árbitro de África en 2025 y estaba en la lista final de FIFA para el torneo .
Artan aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Miami con una visa válida y un pasaporte diplomático. Sin embargo, agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP) le negaron la entrada, citando "preocupaciones en el proceso de investigación", sin dar más detalles. Fue devuelto a Estambul y, posteriormente, la FIFA lo retiró del torneo . Giuliani también defendió este veto . A su regreso a Mogadiscio, una multitud lo recibió como un héroe nacional . Para la FIFA, la responsabilidad final es del país anfitrión: "En línea con eventos anteriores de la FIFA, es en última instancia responsabilidad del gobierno anfitrión decidir a quién se le concede una visa y a quién se le permite la entrada a su país", declaró el organismo .
Como si fuera un castigo adicional, la polémica golpeó también a la afición. A solo unos días del debut, la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán (FFIRI) denunció que la FIFA revocó la asignación completa de entradas para los tres partidos de la fase de grupos de Irán .
Esto dejó en el limbo a miles de seguidores que ya habían comprado vuelos y reservado hoteles para ver a su selección en Los Ángeles y Seattle. "Esto es a pesar de que muchos aficionados al fútbol iraní, confiando en el proceso anunciado oficialmente, ya habían hecho los planes necesarios para asistir a los partidos", lamentó la FFIRI, calificando la medida como una decisión "para sabotear la presencia de los aficionados iraníes" en el torneo . FIFA, por su parte, se limitó a decir que estaba trabajando para "maximizar las oportunidades para que los aficionados iraníes asistan a los partidos" .
Mientras toda esta tormenta arrecia, la selección iraní intenta concentrarse en el fútbol. Los jugadores sí recibieron sus visas y llegaron a México para realizar un entrenamiento previo al torneo .
Sin embargo, la ausencia forzada de 11 miembros clave del cuerpo técnico y administrativo los obliga a operar sin una parte significativa de su estructura de apoyo. El equipo pasó tres semanas entrenando en Turquía mientras esperaba noticias sobre sus visas .
El sorteo del Mundial ya había sido un anticipo de esta pesadilla burocrática. A fines de 2025, Irán amenazó con boicotear el sorteo en Washington D.C. porque solo se concedieron 4 de las 9 visas solicitadas para su delegación, dejando fuera al presidente de la FFIRI, Mehdi Taj. Finalmente, una delegación reducida asistió al evento, pero la semilla del conflicto ya estaba plantada .
El Mundial 2026, coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México, debía ser un símbolo de unidad. Para la delegación iraní, sus aficionados y un árbitro somalí que vio truncado su sueño, se ha convertido en un escenario más de la tensión global.