Las autoridades chinas comenzaron a investigar el acuerdo en enero de 2026, examinando si la adquisición violaba las leyes de exportación de tecnología e inversión saliente del país, en concreto, las normas que exigen la aprobación gubernamental para exportar ciertas tecnologías de IA interactiva . La preocupación central era si tecnología sensible de origen chino o datos de usuarios se habían visto comprometidos o transferidos a una empresa estadounidense .
El 27 de abril de 2026, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) de China —el principal organismo de planificación económica del país— anunció que bloqueaba la adquisición por motivos de seguridad nacional y ordenó formalmente a Meta deshacer el trato . La CNDR citó violaciones de las regulaciones de inversión extranjera y transferencia de tecnología, pero no ofreció más explicaciones detalladas . Esta fue la primera vez que China forzaba la reversión de una adquisición ya cerrada por parte de un gigante tecnológico estadounidense . Los analistas legales señalaron que la prohibición se produjo bajo las Medidas de Revisión de Seguridad de la Inversión Extranjera de China, lo que indica una nueva y agresiva disposición a intervenir en acuerdos ya consumados .
Según los informes, Pekín otorgó a Meta y a Manus un plazo preliminar de varias semanas para anular el acuerdo y restaurar los activos de Manus en China a su estado original .
Para junio de 2026, Meta ya había actuado con decisión para desmantelar la integración. Los pasos más concretos hacia la desinversión total incluyeron :
Esta separación fue descrita como "el paso más concreto" dado en respuesta a la orden de desinversión de Pekín, emitida aproximadamente dos meses antes .
Mientras Meta cortaba lazos por su lado, los tres cofundadores de Manus —Xiao Hong, Ji Yichao y Zhang Tao— comenzaron a trabajar en su parte de la ecuación: recomprar la empresa .
A finales de mayo de 2026, Bloomberg informó que los fundadores estaban explorando una captación de capital de aproximadamente 1.000 millones de dólares de inversores externos para recomprar Manus a Meta y cubrir los costos de la separación . La ronda de financiación valoraría la compañía al mismo nivel de lo que Meta pagó originalmente, alrededor de 2.000 millones de dólares, y los fundadores estaban, según se informa, dispuestos a contribuir con sus propios fondos personales para financiar cualquier déficit en la financiación externa .
El plan fue diseñado para cumplir con la exigencia de Pekín mientras se restablecía a Manus como una entidad independiente, potencialmente bajo una estructura de sociedad china con una futura salida a bolsa en la Bolsa de Hong Kong . Las discusiones con posibles inversores ya estaban en marcha a finales de mayo de 2026 .
El caso de Manus no ocurrió de forma aislada. En los meses que rodearon el bloqueo, Pekín ha presentado varias medidas paralelas que señalan un endurecimiento de su postura frente a la fuga de tecnología, la movilidad del talento y la inversión extranjera en IA.
El 26 de mayo de 2026, Bloomberg informó que China había ampliado las restricciones de viaje internacional para cubrir, por primera vez, a los principales profesionales de IA que trabajan en empresas privadas, incluyendo Alibaba y DeepSeek . Los fundadores, investigadores y ejecutivos seleccionados, considerados estratégicamente importantes para el país, ahora deben obtener la aprobación del gobierno antes de viajar al extranjero . Esta fue una escalada significativa respecto a las restricciones anteriores, que se aplicaban principalmente al personal vinculado al estado y a científicos nucleares .
La política se interpreta ampliamente como un esfuerzo por prevenir la fuga de tecnología y la fuga de cerebros en medio de la intensificación de la competencia en IA entre Estados Unidos y China . Formaliza una tendencia que se había estado extendiendo silenciosamente durante más de un año: ya en marzo de 2025, las autoridades chinas habían estado aconsejando a los principales fundadores e investigadores de IA que evitaran viajar a Estados Unidos .
El 1 de junio de 2026, el Consejo de Estado de China publicó nuevas regulaciones que endurecen el control sobre la inversión saliente en sectores clave, incluida la inteligencia artificial y las tecnologías relacionadas con la seguridad nacional . Las regulaciones siguieron al bloqueo de Manus y encajan en un patrón más amplio de Pekín consolidando sus herramientas de coerción económica —incluidos los controles de exportación, las sanciones y las prohibiciones de salida— para mantener el control sobre las tecnologías y empresas estratégicamente importantes .
Estas reglas dejaron claro que las startups de IA fundadas por chinos, incluso las constituidas en el extranjero, permanecen plenamente dentro del aparato de revisión de seguridad nacional y transferencia de tecnología de Pekín .
La decisión sobre Manus se considera un punto de inflexión. Es la primera vez que se ordena deshacer un acuerdo ya consumado bajo las Medidas de Revisión de Seguridad de la Inversión Extranjera de China . Los analistas esperan que el caso disuada a otros emprendedores chinos de buscar asociaciones o salidas con compradores extranjeros, y que aumente drásticamente la complejidad legal para cualquier futura transacción transfronteriza de IA que involucre entidades fundadas por chinos .
La reversión forzosa envía una señal clara: Pekín considera el talento, la tecnología y las empresas de IA como activos estratégicos nacionales, y está dispuesto a usar un poder regulatorio agresivo para mantenerlos bajo control chino, incluso después de que un acuerdo ya se haya cerrado.