Las condiciones eran concretas:
La Comisión justificó la medida por el shock de oferta energética provocado por el conflicto en Oriente Medio, que había disparado los precios y lastrado el crecimiento europeo hasta el 0,9% según las previsiones de primavera .
Portugal se convirtió en el primer país en activar esta cláusula de escape ampliada para fines energéticos. El 6 de junio de 2026, la Comisión recomendó formalmente que se permitiera a Lisboa utilizar el mecanismo. El país ya había solicitado 5.800 millones de euros en préstamos comunitarios bajo el programa SAFE para gasto en defensa, lo que le daba experiencia previa en el uso de estas herramientas de flexibilidad . La activación portuguesa sirvió como banco de pruebas que expuso las tensiones latentes entre los Estados miembros.
Un día antes del Eurogroup, el 10 de junio, el Consejo Fiscal Europeo (EFB, por sus siglas en inglés) —el organismo independiente que vela por la salud presupuestaria de la UE— emitió una crítica mordaz a la decisión de la Comisión . Su presidente, Pieter Hasekamp, declaró:
El EFB advirtió del peligro de repetir los errores de la crisis energética de 2022–2023 y de la pandemia, cuando los subsidios generalizados y la laxitud fiscal dispararon la deuda sin acometer reformas estructurales. Ampliar la cláusula de escape de defensa al gasto energético, según el organismo, suponía normalizar una permisividad fiscal permanente y minar la credibilidad de las nuevas reglas fiscales .
La disputa en el Eurogrupo no se producía en el vacío, sino en un contexto de tormenta perfecta:
Francia y Países Bajos, dos países en procedimiento de déficit excesivo, plantaron cara a la ampliación de la cláusula de escape energética por considerar que erosionaba la disciplina fiscal. El Consejo Fiscal Europeo les dio la razón al advertir del riesgo de repetir los errores de estímulo de la pandemia. Portugal fue el primer país en activar el mecanismo. Todo ello se enmarca en una triple crisis —bloqueo de Ormuz, subida de tipos del BCE y recorte de previsiones del FMI— con la cumbre presupuestaria europea del 18 y 19 de junio como telón de fondo inmediato.
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