El conflicto entre EE.UU. e Irán, iniciado el 28 de febrero de 2026, provocó un bloqueo casi total del estrecho de Ormuz, interrumpiendo el flujo del 20 25% del comercio marítimo mundial de fertilizantes [2][4][7].

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What converging crises are threatening food access for over 100 million people, and how do the Iran war and El Niño interact to create this. Article summary: A convergence of the 2026 Iran war (and its Strait of Hormuz blockade), a severe fertilizer price spike, and a "super" El Niño event is driving a global food crisis. At least **140–150 million people** are projected to n. Topic tags: general, news, general web, user generated, government. Reference image context from search candidates: Reference image 1: visual subject "# From war to weather: A 'super El Niño' event poses fresh risks to global food costs. * Meteorologists say an unusually powerful El Niño could take shape later this year, exacerba" source context "Iran war: Why a super El Niño event poses fresh risks to food costs" Reference image 2: visual subj
Una combinación explosiva de conflictos geopolíticos y crisis climáticas está llevando al sistema alimentario mundial al límite. La guerra en Irán de 2026, con el consiguiente bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, ha coincidido con un fenómeno meteorológico de El Niño de gran intensidad. El resultado es un shock simultáneo de oferta y precios que amenaza con hundir en el hambre a más de cien millones de personas.
Según las proyecciones más conservadoras, al menos 140–150 millones de personas necesitarán ayuda alimentaria de emergencia para septiembre de 2026. Sin embargo, organismos como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) elevan la cifra de personas con hambre aguda a 318 millones —el doble de los niveles previos a la pandemia—, con 41 millones ya en niveles de emergencia . La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) describe la situación como una potencial "catástrofe" alimentaria global
.
El 28 de febrero de 2026, el inicio de las hostilidades lideradas por Estados Unidos contra Irán llevó a un cierre casi total del tráfico comercial por el estrecho de Ormuz. Este punto de estrangulamiento marítimo no solo es vital para el petróleo; por él transita entre el 20% y el 25% de todo el fertilizante transportado por mar .
El impacto fue casi inmediato:
El daño no termina en los puertos bloqueados. La crisis del fertilizante golpea en el peor momento posible: el inicio de la temporada de siembra de 2026-2027 en el hemisferio norte. Y lo hace cuando un evento climático extremo promete diezmar las cosechas por la vía climática.
Los modelos climáticos indican una probabilidad de entre el 61% y el 87% de que El Niño se desarrolle plenamente a mediados de 2026. No se trata de un episodio cualquiera: los expertos hablan ya de un "súper" El Niño, comparable en intensidad a los devastadores eventos de 1997-1998 o 2015-2016 .
Sus efectos proyectados son particularmente cruentos para las zonas que dependen de la agricultura de secano:
Aquí reside el peligro de esta convergencia: sin fertilizantes, los agricultores obtienen menos cosecha incluso en tierras con buen clima. Y con un clima adverso, la necesidad de fertilizantes para compensar es aún mayor. El Banco Mundial resume el riesgo con claridad: la interrupción del fertilizante y el shock climático están elevando los índices de precios agrícolas, y amenazan con crear una "crisis de asequibilidad" a gran escala .
La traducción de esta crisis al plato de los consumidores es ya visible en los mercados de futuros y en los análisis de los grandes bancos.
Las cifras de afectados son abrumadoras:
En definitiva, el cierre del estrecho de Ormuz ha seccionado las líneas de suministro de un insumo esencial para la mitad de la producción mundial de alimentos , inflando su coste en un mes tanto como en toda una cosecha. Esta sacudida económica coincide con un fenómeno climático que está perturbando la agricultura de secano en las regiones más vulnerables del planeta. Ambos choques son como dos motores acelerando en la misma dirección: los fertilizantes más caros reducen los rendimientos, y El Niño arruina las cosechas en zonas ya de por sí frágiles. El resultado es una espiral de precios que amenaza con arrastrar a cientos de millones de personas hacia un hambre más profunda.
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El conflicto entre EE.UU. e Irán, iniciado el 28 de febrero de 2026, provocó un bloqueo casi total del estrecho de Ormuz, interrumpiendo el flujo del 20 25% del comercio marítimo mundial de fertilizantes [2][4][7].
El conflicto entre EE.UU. e Irán, iniciado el 28 de febrero de 2026, provocó un bloqueo casi total del estrecho de Ormuz, interrumpiendo el flujo del 20 25% del comercio marítimo mundial de fertilizantes [2][4][7]. El precio de la urea se disparó un 46% en un solo mes, mientras fábricas en India, Argelia y Eslovaquia detuvieron o redujeron su producción, desatando una crisis de insumos agrícolas sin precedentes [1][3][9].
El fenómeno de El Niño, con un 61 87% de probabilidad de convertirse en 'súper', amenaza con sequías en Sudáfrica, el Sudeste Asiático y el Sahel, castigando las cosechas justo cuando los fertilizantes escasean [9][14].