Concebida como una fiesta unificadora del continente, la Copa Mundial de la FIFA 2026 era el torneo que consagraría por primera vez a tres naciones como anfitrionas. Pero cuando el balón echó a rodar, el fútbol quedó sepultado por tres realidades incómodas: una guerra comercial que envenenó la relación entre los países organizadores, un pulso geopolítico que impidió a la cúpula directiva de Irán pisar territorio estadounidense y un esquema de venta de entradas que desató la furia de los aficionados e incluso una investigación del Congreso de Estados Unidos.
Un torneo celebrado en pleno campo de batalla arancelario
La estructura tripartita de la sede chocó de frente con las tensiones comerciales más graves que ha vivido el continente en años. Lejos de ser un símbolo de cooperación, el torneo se convirtió en el telón de fondo de una disputa económica de altos vuelos.
- El TMEC pende de un hilo. El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), pilar del comercio norteamericano, tiene programada una revisión formal obligatoria a partir de julio de 2026. El presidente Donald Trump insinuó que podría no prorrogar el acuerdo, convirtiendo lo que se suponía una evaluación rutinaria en una posible renegociación o incluso en su disolución
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. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) advirtió que la revisión será una "negociación de alto riesgo" donde la administración Trump buscará concesiones en temas comerciales y extracomerciales, como migración
.
- Los aranceles calientan la política. El uso intensivo de aranceles por parte de Trump desbarató el intercambio comercial en la región. El primer ministro canadiense, Mark Carney, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el propio Trump mantuvieron reuniones privadas al margen del sorteo del Mundial, en diciembre de 2025, pero no lograron resolver las disputas de fondo sobre comercio, migración e incluso un incipiente conflicto de extradición que involucra a funcionarios mexicanos .
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