En el Reino Unido, los resultados destacaron sobremanera. Las matriculaciones de BEV se dispararon un 34,2% interanual en mayo de 2026, alcanzando una cuota de mercado récord del 27,3%, la mayor cuota mensual en lo que iba de año . Esto elevó la cuota de BEV en el acumulado anual al 23,9%, y el mercado general de coches nuevos vivió su mejor mayo desde 2019
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El detonante de esta explosión de demanda fue inequívoco: la guerra de Irán. El conflicto interrumpió el suministro de petróleo y gas del Golfo Pérsico a una escala sin precedentes, bloqueando aproximadamente el 20% del tráfico marítimo mundial de crudo en el estrecho de Ormuz . El precio del barril de Brent, que rondaba los 72-73 dólares (unos 67-68 euros) antes de la guerra, se disparó hasta una media de 103 dólares en marzo y alcanzó un pico de 126 dólares
. El resultado inmediato fue una subida fulgurante de los precios de la gasolina y el gasóleo en toda Europa
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Los consumidores reaccionaron con rapidez. Solo en marzo, las matriculaciones de BEV en 15 mercados europeos clave se dispararon un 51% interanual, hasta las 224.000 unidades, un pico que los analistas vincularon directamente al aumento del coste del combustible . Un informe de Reuters de mayo confirmó que la escalada de precios provocada por la guerra estaba impulsando un aumento significativo de las ventas de vehículos eléctricos, tanto nuevos como de ocasión, en todo el continente
. Las plataformas de venta 'online' en Reino Unido, Alemania, Francia y España registraron fuertes aumentos de las consultas sobre coches eléctricos apenas comenzado el conflicto
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Este golpe al bolsillo de los conductores llegó apenas cuatro años después de que la invasión rusa de Ucrania ya hubiera expuesto la vulnerabilidad europea ante las importaciones de combustibles fósiles. El conflicto con Irán multiplicó el incentivo para desengancharse del petróleo, llevando a consumidores y gobiernos a ver el coche eléctrico y las renovables como herramientas de seguridad energética, y no solo como una política medioambiental .
En ningún sitio fue más visible el desajuste entre oferta y demanda que en Renault. El 10 de junio, el CEO del Grupo Renault, Francois Provost, reveló que la cartera de pedidos de vehículos eléctricos de la compañía se había disparado un 50% en mercados clave como Francia y Alemania desde que comenzara la guerra en Irán . La avalancha fue tal que la demanda estaba superando la capacidad de producción actual de la empresa.
Provost declaró que, aunque Renault no tenía problemas inmediatos para conseguir baterías, sus proveedores estaban funcionando por encima de su capacidad debido a la guerra, lo que obligaba a la compañía a esforzarse al máximo para mantener el ritmo . Renault empezó a contemplar turnos adicionales de producción en sus plantas de vehículos eléctricos de Douai y Maubeuge, en Francia, y a explorar químicas de batería más baratas para hacer sus vehículos más asequibles
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Esta tensión productiva no era del todo nueva. El coche eléctrico Renault R5 ya había desbordado la cadena de producción de la planta de Douai tras su lanzamiento, liderando el mercado francés de vehículos eléctricos en 2025 y obligando a implantar turnos nocturnos y refuerzos de personal solo para atender la demanda . La guerra de Irán convirtió un entorno de fuerte demanda en una crisis de capacidad aguda. En términos generales, las ventas de vehículos eléctricos de Renault ya habían subido un 46,3% interanual en el primer trimestre de 2026, acaparando el 4,8% del total de ventas de vehículos eléctricos en Europa
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El mayo excepcional que vivió el Reino Unido creó una paradoja. Mientras los coches eléctricos de batería copaban un récord del 27,3% del mercado, el Mandato de Vehículos de Cero Emisiones (ZEV Mandate, por sus siglas en inglés) del Gobierno británico obliga a que el 33% de las ventas de coches nuevos sean de emisiones cero en 2026, cifra que sube al 38% en 2027 . En el acumulado del año, los BEV se situaban en solo el 23,9% de las matriculaciones, dejando una brecha persistente de unos 6 puntos porcentuales respecto a la senda regulatoria
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Esta diferencia se ha convertido en un campo de batalla político. Mike Hawes, director ejecutivo de la SMMT (la patronal del motor británica), calificó de "esencial" una revisión del mandato en junio, argumentando que las premisas sobre las que se diseñó "ya no se sostienen" en un mercado moldeado por la agitación geopolítica y una demanda desigual . El organismo industrial ha advertido de que los miles de millones en descuentos que los fabricantes están aplicando para estimular las ventas de eléctricos son insostenibles, y que los objetivos crecientes del mandato amenazan la viabilidad del sector
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Grupos ecologistas y analistas energéticos han contraatacado, advirtiendo de que suavizar los objetivos supondría "costes más altos y una mayor inseguridad energética", justo cuando el conflicto con Irán ha demostrado el peligro de depender de los combustibles fósiles . Este debate deja al Reino Unido en una encrucijada política, con las ventas récord dando argumentos a ambas partes: una prueba de que la adopción se acelera, pero también de los fuertes subsidios que aún se necesitan para seguir la hoja de ruta.
El impacto de la guerra de Irán fue mucho más allá de las cifras mensuales de ventas. Aceleró una transformación estructural del panorama energético y de la automoción en Europa.
Las marcas chinas de vehículos eléctricos siguieron ganando terreno durante los cuatro primeros meses de 2026, aumentando su cuota de mercado a medida que crecían las matriculaciones de coches eléctricos en la UE . La combinación de precios competitivos, una gama de modelos cada vez más amplia y la mayor sensibilidad de los europeos al coste del combustible creó un entorno ideal para que los fabricantes chinos consolidaran su cabeza de puente en Europa.
Mientras tanto, el conflicto reforzó la determinación europea de cortar las importaciones de combustibles fósiles. Los analistas informaron de que la guerra estaba acelerando la inversión en energía eólica, solar y almacenamiento energético en toda Europa y Asia, de forma muy similar a como la invasión rusa de Ucrania en 2022 desencadenó una carrera por las energías renovables . Se prevé que el volumen de importaciones de combustibles fósiles de la Unión Europea disminuya más rápido de lo esperado como resultado directo del conflicto
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La convergencia de estas fuerzas —la inestabilidad geopolítica, una demanda disparada de vehículos eléctricos, la expansión exportadora china y un despliegue acelerado de energías renovables— significó que, para mayo de 2026, el mercado automovilístico europeo ya no se limitaba a hacer una transición hacia la electrificación. Estaba siendo remodelado a toda velocidad por una guerra energética que convirtió las ventajas económicas del coche eléctrico, de ser una propuesta a largo plazo, en un imperativo inmediato para el bolsillo de los consumidores.
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