Astrónomos encontraron un 'posible' remanente de supernova a 26.000 años luz del agujero negro central de la Vía Láctea. Este objeto se suma al otro remanente conocido, Sgr A East —más antiguo y grande—, pero destaca por ser mucho más joven y estar pegado a Sagitario A [42].

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What evidence did astronomers find for a possible supernova remnant near the Milky Way's supermassive black hole using Chandra and XMM-Newto. Article summary: Here's a summary of the discovery and its context.. Topic tags: general, government, education, general web, user generated. Reference image context from search candidates: Reference image 1: visual subject "May be an image of text. Possible Supernova Remnant in Galactic Center Discovered | NASA Chandra. FriendsofNASA.org: Astronomers may have found a supernova remnant in an intriguing" source context "Possible Supernova Remnant in Galactic Center Discovered" Reference image 2: visual subject "Video by Friends of NASA on June 11, 2026. May be an image of telescope, satellite dish and text." source context "Possible Supernova Remnant in Galactic Center Discovere
El centro de la Vía Láctea es, sin duda, el vecindario más extremo de nuestra galaxia. Allí reina el agujero negro supermasivo Sagitario A (Sgr A)**, un gigante con una masa de más de cuatro millones de soles que todo lo distorsiona a su alrededor. Y ahora sabemos que, justo en su patio trasero, las estrellas no solo orbitan, sino que también mueren de forma espectacular.
Gracias a los datos en rayos X del observatorio Chandra de la NASA y del XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea, un equipo de astrónomos ha detectado una estructura en forma de barril que muy probablemente son los restos brillantes de una supernova reciente. De confirmarse, estaríamos ante uno de los remanentes de supernova más cercanos a Sgr A* jamás descubiertos .
El estudio se publicó en The Astrophysical Journal y fue anunciado por la NASA el 11 de junio de 2026. Un hallazgo que, por sí solo, ya sería fascinante, pero que llega en un momento especialmente dulce para la exploración del centro galáctico.
El candidato a remanente se encuentra a aproximadamente 26.000 años luz de la Tierra, encajado en el denso y turbulento anillo de gas y estrellas que rodea a Sgr A*. Sobrevivir tan cerca del agujero negro central, con sus inmensas fuerzas de marea y la radiación que baña la zona, es toda una proeza para los restos de una explosión .
Las observaciones revelan que los escombros de la estrella muerta se expanden a una velocidad endiablada. La onda de choque viaja a unos 3,2 millones de kilómetros por hora (unos 890 kilómetros por segundo), un ritmo típico de un remanente de supernova que todavía está en su infancia cósmica .
A partir del tamaño de la estructura y su velocidad de expansión, el equipo ha calculado una edad mínima: el objeto tendría al menos unos 1.700 años. Comparado con otros remanentes conocidos, que pueden tener decenas de miles de años, este es prácticamente un recién nacido estelar .
Eso sí, los astrónomos piden cautela: lo han clasificado como un posible remanente de supernova. La identificación se basa en la característica forma de barril que presenta en rayos X y en su espectro, típico de gas muy caliente calentado por una potente onda de choque. Para confirmarlo definitivamente harán falta más observaciones en otras longitudes de onda .
Antes de jubilarse en 2022, el observatorio aerotransportado SOFIA (Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja, por sus siglas en inglés) nos regaló una visión única del centro galáctico en luz infrarroja. Uno de sus principales objetivos fue Sgr A East, un remanente mucho más grande y antiguo que también orbita cerca del agujero negro . Las observaciones de SOFIA fueron revolucionarias porque detectaron polvo tibio que, contra todo pronóstico, había sobrevivido dentro de las violentas ondas de choque. Este hallazgo demostró que las supernovas pueden ser fábricas muy eficientes de polvo cósmico, un ingrediente esencial para la formación de planetas
.
El nuevo candidato de Chandra y XMM-Newton es completamente diferente a Sgr A East: es más pequeño, más joven y parece estar situado aún más cerca de Sgr A*. Si SOFIA nos mostró las cenizas polvorientas de una explosión antigua, Chandra podría haber encontrado el fantasma en rayos X de una muerte estelar mucho más reciente .
Este descubrimiento cobra aún más fuerza si miramos lo que ocurrió solo una semana antes. El 4 de junio de 2026, un equipo internacional liderado por Mark Gorski de la Universidad Northwestern anunció un avance monumental: la primera detección directa de un viento que emana de Sgr A*, algo que los científicos llevaban más de medio siglo persiguiendo .
Utilizando el conjunto de antenas ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) en Chile, mapearon el gas frío de monóxido de carbono alrededor del agujero negro con un detalle sin precedentes. Allí encontraron una enorme cavidad en forma de cono: la huella inconfundible de un viento caliente y rápido que el agujero negro sopla hacia el exterior, empujando el gas a su paso . El estudio se publicó en The Astrophysical Journal Letters
.
Juntas, estas dos investigaciones transforman nuestra imagen del corazón de la Vía Láctea. Sgr A* no es un gigante dormido y silencioso. Respira —genera vientos— y el espacio a su alrededor se ve sacudido periódicamente por explosiones estelares. Imágenes anteriores de Chandra ya habían mostrado enormes lóbulos de gas caliente que se extienden por docenas de años luz a cada lado del agujero negro, evidencia de poderosas erupciones ocurridas en los últimos diez mil años . El nuevo remanente y el viento recién descubierto nos dicen que esa actividad frenética continúa hoy, a escalas de tiempo mucho más cortas y que podemos observar directamente.
En definitiva, muertes estelares y flujos de materia esculpen sin descanso el caótico corazón de nuestra galaxia.
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Astrónomos encontraron un 'posible' remanente de supernova a 26.000 años luz del agujero negro central de la Vía Láctea.
Astrónomos encontraron un 'posible' remanente de supernova a 26.000 años luz del agujero negro central de la Vía Láctea. Este objeto se suma al otro remanente conocido, Sgr A East —más antiguo y grande—, pero destaca por ser mucho más joven y estar pegado a Sagitario A [42].
Solo una semana antes, otro equipo logró detectar por primera vez el viento que emana del mismo agujero negro, un hallazgo que cambia cómo imaginamos el corazón de nuestra galaxia [50][55].