Lo revolucionario del método es que no requiere ningún contacto físico, ni toma de muestras de pintura, ni siquiera fotografía especializada más allá de las imágenes de alta resolución, lo que lo convierte en una herramienta perfectamente segura para obras de valor incalculable .
El estudio en su conjunto analizó las superficies de ocho Van Goghs, tanto de su etapa holandesa como de la francesa. Confirmó la veracidad del ejemplar largamente discutido mientras señalaba correctamente la falsificación conocida .
Este trabajo supone un salto cualitativo frente a métodos matemáticos anteriores. Otras técnicas digitales han analizado la obra de Van Gogh utilizando estilometría de "marcos geométricos compactos", estadísticas direccionales de textura a partir de imágenes 2D, análisis de textones de pinceladas o clasificación de trazos mediante aprendizaje automático .
Lo que distingue a este nuevo método es su enfoque en la topografía de la superficie, es decir, el relieve tridimensional real de la pintura, en lugar de una simple imagen plana de la misma . Una pincelada no es solo una forma de color; es el rastro físico del movimiento de la mano del artista, con un perfil único de altura, profundidad y rugosidad. Esta información topográfica constituye una fuente de datos radicalmente distinta y complementaria al análisis visual 2D tradicional, porque captura la cinética física de la técnica del pintor
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Los investigadores son muy claros al respecto: su técnica está diseñada para ser un poderoso suplemento, y no un reemplazo, del sofisticado mundo de la autenticación artística tradicional . El estándar de oro para determinar la legitimidad de un cuadro sigue siendo una cadena de evidencias: examinar la procedencia histórica, los documentos de archivo, el lienzo, los pigmentos, la capa de preparación, la firma, el estado de conservación y el historial de restauraciones
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El investigador principal, Francois Berkmans, lo explicó así: "El análisis fractal nos proporciona una huella dactilar medible de la pincelada de un artista sin necesidad de tomar muestras ni perturbar la pintura. Este enfoque no sustituirá la pericia tradicional, pero la refuerza de manera significativa" . Al sumar una capa objetiva y medible de análisis topográfico a la caja de herramientas del historiador del arte, museos, coleccionistas y casas de subastas pueden alcanzar conclusiones mucho más fiables, sobre todo si se combina con análisis complementarios como el estudio químico de los pigmentos
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