El paquete también intensifica la lucha contra la llamada "flota fantasma": esos petroleros a menudo viejos y sin los seguros adecuados que Rusia utiliza para exportar su crudo por encima del precio máximo fijado. La Comisión propuso añadir 30 buques más a la lista de sancionados, con lo que el número total de barcos señalados superaría los 660. Pero la novedad más importante es que, por primera vez, la UE apunta contra todo el ecosistema logístico que sostiene a esta flota, incluyendo los remolcadores y los servicios de abastecimiento de combustible (bunkering) que la mantienen a flote .
El sector financiero se enfrenta al mayor bloque de sanciones en más de dos años, con más de 170 propuestas que señalan a instituciones e individuos . El paquete propone:
Por primera vez en cualquier paquete de sanciones de la UE, la 21ª ronda apunta directamente a los productos de la pesca rusa. El objetivo es cortar una fuente de ingresos que, hasta ahora, había permanecido prácticamente intacta .
Más allá del veto al pescado, el paquete refuerza y amplía los controles a la exportación de tecnologías y bienes de doble uso (civil y militar) que nutren el complejo industrial militar ruso, continuando así un esfuerzo central de rondas anteriores para limitar la capacidad del Kremlin de fabricar armamento .
El paquete adquiere también una dimensión más personal al proponer la prohibición de entrada en la UE a los soldados rusos que hayan participado en la guerra contra Ucrania. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, fue tajante: aquellos que ejecutaron la invasión no serán bienvenidos en Europa . Esta medida añade una nueva capa de castigo individual a las restricciones de viaje ya existentes, como la suspensión del acuerdo de facilitación de visados entre la UE y Rusia y las limitaciones a los movimientos de los diplomáticos rusos
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La reacción de Moscú fue tan rápida como beligerante. El 10 de junio de 2026, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, lanzó una dura condena desde una rueda de prensa, calificando el paquete como una "medida coercitiva unilateral ilegítima" y acusando a la UE de mantener una agenda antirrusa .
Pero el mensaje más preocupante para Bruselas fue la promesa de represalias. "Rusia responderá con medidas efectivas y contundentes", afirmó Zajárova, aunque sin especificar qué forma adquiriría esa venganza . Estas palabras encajan a la perfección con el viejo argumentario del Kremlin: cada nueva oleada de sanciones perjudica principalmente a las economías europeas que las imponen. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha repetido constantemente que Rusia ha desarrollado "cierta inmunidad" a las restricciones occidentales y que se ha adaptado a vivir bajo su yugo económico
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Mientras el paquete se dirige ahora al debate de los ministros de Exteriores de la UE, su camino hasta la adopción final no está garantizado: necesita el respaldo unánime de todos los estados miembros, un obstáculo que ya ha retrasado rondas anteriores al tener que conciliar intereses nacionales contrapuestos . Aun así, la amplitud y la novedad de las medidas —muy especialmente el histórico veto a la pesca y la congelación del tope al crudo— envían una señal clara: Bruselas está decidida a que mantener en pie el régimen de sanciones sea cada día más difícil para Moscú.
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