La segunda ficha del dominó cayó el 5 de junio en los parqués estadounidenses. El Nasdaq, el índice que reúne a las grandes tecnológicas, registró su mayor batacazo diario desde abril de 2025 .
La causa inmediata fue la previsión decepcionante que publicó el fabricante de chips Broadcom, que actuó como un jarro de agua fría sobre el rally de la inteligencia artificial (IA) que había empujado a las Bolsas al alza durante meses.
El contagio no tardó en llegar a Asia: el índice tecnológico regional se dejó un 2,25 % y el Nikkei japonés cerró con un recorte del 1,3 % . Para los mercados emergentes, donde firmas como TSMC (Taiwán) o Samsung Electronics (Corea del Sur) pesan mucho en los índices, este golpe fue especialmente doloroso.
Casi en paralelo, la tensión geopolítica dio un vuelco a los mercados de energía. A principios de junio, drones iraníes atacaron el aeropuerto principal de Kuwait, mientras Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques directos en el Golfo Pérsico .
La respuesta de los mercados no se hizo esperar: el barril de Brent —el crudo de referencia mundial— saltó hasta rozar los 98 dólares, y varios analistas advirtieron que el conflicto podía empujar los precios un 10 % adicional en cuestión de semanas .
Con el petróleo por las nubes, resurgió el fantasma de una inflación persistente, lo que añadió todavía más presión a las Bolsas emergentes. La agencia Reuters fue taxativa al señalar que “los nuevos ataques en Oriente Medio impulsaron los precios del crudo y alimentaron los temores inflacionarios que contribuyeron directamente a la liquidación” en las plazas emergentes .
Si la tensión geopolítica golpeaba desde el frente energético, la incertidumbre regulatoria llegó desde dentro de la propia China. El 11 de junio de 2026, el regulador de mercado de Pekín convocó de manera oficial a cinco pesos pesados del comercio electrónico: Taobao (propiedad de Alibaba), JD.com, Pinduoduo, Douyin y Xiaohongshu .
La medida se enmarca en una campaña para frenar lo que Pekín denomina “competencia a la desesperada” (rat‑race competition) y otras irregularidades en las plataformas.
No se trata de un hecho aislado. A finales de 2025, el Gobierno chino ya había prohibido que las plataformas forzaran a los vendedores a ofrecer los precios más bajos del mercado, y en junio de ese mismo año se adoptó una nueva Ley de Competencia Desleal que entró en vigor en octubre de 2025 . La citación de junio de 2026, sin embargo, reintrodujo de golpe el factor “riesgo regulatorio” en el sector que más pesa dentro de las Bolsas asiáticas y emergentes, justo cuando más débiles estaban.
La liquidación de principios de junio de 2026 raramente se explica por una sola causa. Fue un evento compuesto: un mercado laboral estadounidense aún pujante endureció el discurso de la Fed; un mal augurio de Broadcom enfrió el sueño de la IA; los tambores de guerra en Oriente Medio dispararon el petróleo y resucitaron la inflación; y Pekín, con su llamada a capítulo a las plataformas, recordó que el riesgo político sigue siendo la gran variable oculta de los mercados emergentes.
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