Esta decisión histórica fue impulsada por un shock inflacionista ligado directamente a la guerra de Irán. Los precios al consumo en la eurozona se aceleraron hasta el 3,2% en mayo desde el 3% de abril, muy por encima del objetivo del 2% del banco central, a medida que los costes de la energía se disparaban . El conflicto ya había provocado el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta vital para el suministro mundial de petróleo, lo que llevó al barril de Brent a superar los 93 dólares
. Esta inflación importada a través de la energía forzó al BCE a un dilema estanflacionario: subir los tipos para domar los precios, a riesgo de dañar aún más una economía de la eurozona que ya daba señales de enfriamiento
.
La subida estaba ya prácticamente descontada por los mercados, que le asignaban una probabilidad de aproximadamente el 91% en la víspera . Por ello, el euro cayó en un clásico movimiento de "comprar con el rumor, vender con la noticia" , y las rentabilidades de la deuda pública en el bloque bajaron ligeramente
.
La sesión bursátil estuvo dominada por una volatilidad extraordinaria en el frente entre EE. UU. e Irán. A primera hora del jueves, el presidente Trump publicó en redes sociales una advertencia contundente: EE. UU. atacaría Irán "MUY FUERTE ESTA NOCHE" y asumiría el "control total" de sus sectores de petróleo y gas, mencionando específicamente la terminal de la isla de Kharg . Esta retórica disparó momentáneamente el precio del crudo y las primas de riesgo, beneficiando directamente a las empresas de energía
.
Apenas unas horas después, Trump dio un giro de 180 grados. Anunció en su red Truth Social que había "cancelado los ataques y bombardeos planeados contra Irán para esta noche" , afirmando que las conversaciones con el liderazgo de la República Islámica habían "alcanzado los niveles más altos y recibido su aprobación" . Más tarde añadió que el acuerdo estaba "pendiente de la finalización de los documentos", que podrían firmarse durante el fin de semana
.
Este repliegue ante una escalada masiva e inminente tranquilizó a los mercados, aliviando los temores a una guerra regional más amplia que pudiera perturbar gravemente las rutas de suministro energético . No obstante, Trump señaló que el bloqueo naval continuaría, dejando la situación en un equilibrio muy frágil
.
El rebote del mercado fue liderado por los sectores directamente implicados en los acontecimientos del día:
Los inversores optaron por mirar más allá de la escalada verbal inicial desde Washington para centrarse en la acción decidida del BCE y en la señal de distensión que llegó a última hora .
El BCE mantuvo su guía estándar de flexibilidad, negándose a precomprometerse con ninguna senda futura de tipos . Sin embargo, los analistas de MUFG señalaron que "un alza en julio es más probable que no" , ahora que se ha alcanzado el umbral para el endurecimiento monetario
. Los mercados descuentan ahora un total de dos subidas de 25 puntos básicos este año, con el riesgo de una tercera, en función de cómo evolucione el shock inflacionista provocado por Irán
.
El banco central camina sobre la cuerda floja. Subidas de tipos agresivas corren el riesgo de asfixiar un crecimiento económico ya bajo presión por los altos costes de la energía, un escenario de estanflación que la firma RSM describió como "la peor pesadilla de cualquier banquero central" . Por ahora, el BCE ha señalado que hará lo necesario para anclar la inflación en el 2%, pero la niebla de guerra sobre Oriente Medio hace que las perspectivas económicas sean altamente inciertas.
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