El acuerdo se firmó a las 4 p.m. del lunes 27 de abril de 2026 y se anunció públicamente al día siguiente . Permite al Pentágono desplegar los modelos de IA más avanzados de Google, Gemini, en sus redes militares clasificadas (de Nivel de Impacto 6 y 7) para "cualquier propósito gubernamental legal"
. Entre los usos autorizados específicamente se incluyen la planificación de misiones, la selección de objetivos de armas y el análisis de inteligencia
.
Aunque el lenguaje del contrato incluye dos aparentes límites, estos son engañosos:
Sin embargo, estas restricciones son meramente consultivas, no vinculantes. Google puede "recomendar" no usar su IA para ciertos fines, pero no tiene derecho contractual a vetar las decisiones operativas del gobierno . Los críticos señalan que esto convierte las supuestas salvaguardas en simples sugerencias, no en limitaciones reales
.
Este conflicto ético comenzó mucho antes del contrato. El 4 de febrero de 2025, Google eliminó discretamente de sus Principios de IA el compromiso fundamental, adoptado en 2018, de no desarrollar inteligencia artificial para armas o vigilancia . Aquellos principios de 2018 surgieron como respuesta a la revuelta interna por el Proyecto Maven, cuando miles de trabajadores forzaron a la dirección a abandonar un contrato con el Pentágono para el análisis de video de drones
. Al suprimir esos compromisos, Google despejó el camino legal y ético para el acuerdo de abril de 2026
.
Este episodio marca el fin definitivo de la era del "Don't Be Evil" en materia de ética de IA en Google. Ni la renuncia de un director, ni la firma de cientos de empleados, ni otras dimisiones lograron detener el giro de la empresa hacia la industria militar .
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