Climate Central, otra institución de referencia, fue aún más allá. Su análisis de las 16 sedes reveló que casi todos los estadios registran hoy más días de calor extremo durante junio y julio que en 1994, una tendencia atribuida directamente al cambio climático causado por la quema de combustibles fósiles. De hecho, el calentamiento global está aumentando la probabilidad de un calor que afecta el rendimiento en 97 de los 104 partidos programados .
Un estudio publicado en el Journal of Biometeorology encontró que 14 de las 16 sedes superan los 28 °C de temperatura de globo y bulbo húmedo (WBGT, por sus siglas en inglés). En un año promedio, cuatro sedes superan ese umbral más de la mitad del tiempo durante las tardes; en el año más caluroso registrado, la cifra se eleva a nueve .
No todas las ciudades anfitrionas enfrentan el mismo nivel de riesgo. Los climatólogos han identificado un grupo de sedes donde las condiciones podrían volverse insostenibles para el fútbol de élite.
Para entender la gravedad del asunto, hay que hablar del WBGT, el estándar científico que integra temperatura, humedad, viento y radiación solar. No mide el calor que sientes, sino la capacidad real de tu cuerpo para enfriarse mediante el sudor. FIFPRO ha establecido una escala de riesgo que sirve de guía a las federaciones :
La discrepancia con FIFPRO es notable. Mientras la FIFA activa sus máximas alertas en 32 °C, el sindicato de jugadores considera que a partir de 28 °C ya se debe aplazar el encuentro, y pide pausas desde los 26 °C. FIFPRO incluso ha explorado la posibilidad de alargar los descansos de medio tiempo a 20 minutos y añadir más pausas de enfriamiento .
Consciente del problema, la FIFA ha introducido una serie de medidas. Sin embargo, la comunidad científica ha sido tajante: no son suficientes. Una carta abierta firmada por más de 20 especialistas en salud, clima y rendimiento deportivo de todo el mundo afirma que los actuales estándares de seguridad "son insuficientes" y están "desfasados respecto a la evidencia científica actual" .
Las contramedidas actuales de FIFA incluyen:
La amenaza del calor está forzando una reflexión existencial en el mundo del fútbol. Este certamen es casi con total seguridad el Mundial más caluroso jamás disputado. La especulación sobre una migración permanente del torneo a meses más fríos ha dejado de ser un debate de barra para convertirse en una posibilidad real sobre la mesa de las federaciones.
Algunos expertos ya califican el 2026 como "la última oportunidad de Norteamérica para albergar el torneo sin ajustes climáticos inmediatos" . La evidencia sugiere que, de no mediar cambios drásticos en el calendario, la viabilidad de los futuros Mundiales de verano está seriamente comprometida. El mundo del fútbol se enfrenta al que quizás sea el mayor desafío de su historia moderna: adaptarse o poner en riesgo a sus grandes estrellas
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