El equipo de la Universidad de Yonsei, liderado por el profesor Young-Wook Lee, analizó una muestra de 300 galaxias y postuló que el brillo máximo de las supernovas de tipo Ia varía sistemáticamente con la edad de su galaxia anfitriona . Según su razonamiento, a medida que el universo envejece, esta diferencia de brillo introduciría un sesgo en las mediciones, haciendo que la expansión cósmica solo pareciera acelerarse.
Aquí está la naturaleza del error, según la refutación internacional:
El debate, que llegó a sugerir un futuro «Big Crunch» o Gran Colapso en lugar de una expansión eterna, parece resolverse con un principio fundamental en ciencia: una mala interpretación de los datos no es un descubrimiento . Las supernovas de tipo Ia continúan siendo una herramienta fiable para navegar por la historia y el destino de nuestro universo.
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