Los escenarios que manejan los analistas no son nada halagüeños. Bajo un escenario de "tránsito disputado", la urea podría alcanzar un pico de entre 780 y 880 dólares por tonelada a mediados de 2026 . La Organización Mundial del Comercio ha señalado los fertilizantes como la preocupación más urgente, y el Comité Internacional de Rescate (IRC) la calificó como una "bomba de relojería para la seguridad alimentaria"
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El bloqueo frena en seco una quinta parte del petróleo mundial y una cuarta parte del gas natural licuado (GNL), un insumo clave para los fertilizantes nitrogenados . Esta interrupción ha provocado una volatilidad extrema en los precios del crudo, que han llegado a rozar los 120 dólares por barril, y ha encarecido toda la cadena logística: desde el transporte hasta la producción agrícola y la distribución de ayuda humanitaria
. La FAO advierte que los grandes importadores asiáticos —China, India, Japón y Corea del Sur— son los más afectados por esta escalada de precios del combustible
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El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ya había entrado en 2026 con un panorama desolador: 318 millones de personas en niveles de hambre de crisis, más del doble que en 2019. Su llamamiento de fondos ascendía a 16.200 millones de dólares, pero se enfrenta a un déficit estimado de unos 13.000 millones .
El director ejecutivo interino del PMA, Carl Skau, advirtió que el aumento de los costes de combustible y transporte está asfixiando aún más las operaciones . Como resultado, la agencia estima que en 2026 atenderá a 1,5 millones de personas menos de las previstas inicialmente, víctimas directas de las restricciones presupuestarias
. La situación es tal que, si el conflicto se extiende seis meses, más de 9 millones de personas podrían perder la asistencia, debido a los mayores costes operativos y al alza de los precios locales de los alimentos, que también encarece las transferencias de efectivo
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La advertencia más estremecedora del PMA es que, si el conflicto continúa, hasta 45 millones de personas adicionales podrían caer en la inseguridad alimentaria aguda, sumándose a los 318 millones que ya la sufren . Esto elevaría la cifra global de hambrientos a un récord histórico jamás registrado
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El impacto no es uniforme. Golpea con especial crudeza a las naciones que dependen de las importaciones para alimentar a su población y cultivar sus campos.
Sri Lanka — Un país ya asfixiado por una crisis de deuda y alimentos. Se prevé que 1,3 millones de personas adicionales caigan en hambre severa por el encarecimiento de las importaciones y la falta de fertilizantes .
Somalia — Una nación extremadamente dependiente de la ayuda externa y las importaciones de comida. Las proyecciones indican que 2,5 millones de personas más se enfrentarán al hambre severa, en un país donde un tercio de la población ya está en riesgo .
Afganistán — Se espera que 2,3 millones de afganos adicionales padezcan hambre severa, agravando una situación humanitaria que ya era catastrófica y que en el pasado reciente ha visto morir a niños por desnutrición severa .
India — Es el país más expuesto en cuanto a importaciones de amoníaco del Golfo y un gran importador de urea. El golpe del coste del combustible también le afecta como gran consumidor energético asiático .
Brasil — Importa más del 80% de sus fertilizantes, con una fuerte dependencia del nitrógeno y fosfato de fuentes del Golfo. El cierre del Estrecho le corta el suministro directo y, al mismo tiempo, limita a proveedores alternativos como Marruecos .
América Latina en su conjunto — La región es altamente dependiente de los fertilizantes importados para sus economías de exportación agrícola. La escasez y el mayor coste del combustible amenazan las temporadas de siembra y la producción de alimentos en todo el continente .
África — El continente sufre una aguda escasez de combustible y fertilizantes que profundiza la inseguridad alimentaria y genera crisis económicas inminentes, especialmente en naciones que ya arrastraban pesadas cargas de deuda . Para el 80% de los agricultores africanos que dependen de estos insumos, el bloqueo ha paralizado el 30% del suministro global de fertilizantes nitrogenados
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El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) ha declarado que permitiría el paso de envíos humanitarios —alimentos, suministros médicos, bienes esenciales— sujetos a inspección . Sin embargo, las agencias de ayuda advierten que el disparo del coste del combustible, las primas de seguros marítimos y las interrupciones operativas están limitando enormemente la efectividad de este corredor
. Naciones Unidas ha calificado la situación como una "tormenta perfecta" para el sistema humanitario global, que se enfrenta a la disyuntiva de atender a más personas con muchos menos recursos
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