Al mismo tiempo, Wright reconoció que los costos de la energía aún no han subido lo suficiente como para provocar una “destrucción de la demanda”, el fenómeno económico por el cual los precios elevados disuaden el consumo . Esa contención de precios se apoya en tres fuerzas temporales.
El factor individual más importante que mantiene los precios bajo control es China. El mayor importador de crudo del mundo ha reducido sus compras marítimas a aproximadamente 6,7 millones de barriles diarios en mayo, su nivel más bajo en una década, según datos de la firma de inteligencia Kpler . Antes de la guerra, China importaba cerca de 11 millones de barriles diarios
. Esta caída de aproximadamente 4 millones de barriles por día ha absorbido una enorme porción del suministro perdido del Golfo, protegiendo a los mercados globales de una escalada de precios mucho peor
. Los analistas de Société Générale han calificado esta reducción de la demanda como el principal límite al alza de los precios
.
El repliegue chino es, en parte, deliberado. Pekín ha optado por recurrir a sus enormes reservas domésticas de crudo —estimadas en unos 1.400 millones de barriles, suficientes para cubrir la pérdida de importaciones de Oriente Medio durante seis meses — en lugar de perseguir cargamentos escasos y caros en el mercado al contado. Las refinerías chinas también han reducido su actividad de forma significativa, con una caída de aproximadamente 1,8 millones de barriles diarios en la producción en comparación con el año anterior
.
Estados Unidos se comprometió a liberar 172 millones de barriles de su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) en marzo, un proceso que se desarrollará a lo largo de aproximadamente cuatro meses . También se cree que China está inyectando discretamente crudo de sus reservas estratégicas en el mercado doméstico, una medida que, según el analista energético Rory Johnston, ayuda a explicar la moderada acción de los precios
. En conjunto, estas liberaciones coordinadas han inyectado suficiente suministro para evitar una subida descontrolada a pesar del cierre continuo de la producción
.
La AIE orquestó una liberación coordinada más amplia de 400 millones de barriles de las reservas de sus países miembros —la mayor de su historia—, aunque esta medida no logró reducir los precios de inmediato cuando se anunció a mediados de marzo .
El equilibrio actual es precario. El crudo Brent se ha movido en un “rango relativamente contenido de 95 a 110 dólares por barril” en lugar de dispararse por encima de los 150 . Pero cada pilar que sostiene este rango es temporal:
Tal y como lo resumió un análisis, “es probable que las reservas agotadas impulsen los precios al alza a largo plazo” .
Por ahora, el mundo vive de tiempo prestado... y de barriles prestados.
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