Entre bastidores, la Secretaria de Tecnología, Liz Kendall, y el Primer Ministro Keir Starmer dejaron claro que se avecinaba un cambio político significativo. A finales de mayo, Starmer declaró: "Soy inequívocamente claro: necesitamos un cambio radical en este ámbito, y actuaremos" . El 8 de junio, The Times informó que Starmer se disponía a anunciar un veto a las plataformas de redes sociales "dañinas" para los menores de 16 años, preservando al mismo tiempo el acceso a los servicios de mensajería y otros espacios en línea de menor riesgo
.
Washington no esperó al anuncio formal. El 5 de junio de 2026, la embajada de Estados Unidos en Londres presentó una respuesta oficial a la consulta británica, exponiendo claras objeciones a cualquier prohibición general para los menores de 16 años .
El documento —un paso inusual en la elaboración de normas internas de otro país— argumentaba que:
La libertad de expresión es un eje central de la postura estadounidense. El vicepresidente JD Vance ya había afirmado que la libertad de expresión en el Reino Unido está "en retroceso", mientras que un importante congresista republicano tachó la Ley de Seguridad en Línea como "la ley de censura en línea del Reino Unido" . La respuesta en sí no invoca explícitamente la Primera Enmienda —al fin y al cabo, se dirige a un país extranjero—, pero el enfoque es inconfundible.
La respuesta de Washington llegó apenas unos días antes del esperado anuncio de Starmer, convirtiendo una medida de protección infantil en una prueba diplomática en vivo .
Las divisiones internas en el gabinete británico muestran la seriedad con la que el gobierno sopesó la relación con Washington. Según varios informes, algunos ministros del gabinete de Starmer se resistieron inicialmente a la prohibición por temor a "irritar" al presidente Trump y dañar los lazos con una administración que mantiene una cálida disposición hacia las grandes tecnológicas .
No obstante, el gobierno británico sigue adelante. La secretaria Kendall respondió sin rodeos el 9 de junio, afirmando que su prioridad es la opinión de los padres británicos y que el gobierno "no se dejará influenciar" por la presión estadounidense .
Una característica inusual de esta política es que concita apoyos en todo el espectro político. La líder de la oposición, Kemi Badenoch, anunció en enero que su partido fijaría límites de edad para el acceso a las redes sociales, y los conservadores han presentado la medida como una forma de proteger a los menores de contenidos extremos, explotación comercial y características de diseño adictivo .
La combinación del respaldo parlamentario, una consulta pública detallada y un claro precedente australiano ha dado al gobierno la confianza para avanzar incluso ante las objeciones de Estados Unidos. La cuestión inmediata no es si se producirá alguna restricción, sino qué forma adoptará y si la Casa Blanca intensificará su respuesta una vez que el anuncio sea oficial.
Comments
0 comments