Esta reforma se construye sobre una revisión de la Directiva de Fiscalidad de la Energía (ETD) que llevaba años encallada. Aquella primera propuesta, presentada en julio de 2021 dentro del paquete "Fit for 55", busca ahora romper el bloqueo entre los gobiernos de la UE bajando los impuestos especiales de la electricidad para los consumidores vulnerables y animando a todos los Estados miembros a eliminar de las facturas los costes que nada tienen que ver con la energía (como ciertas primas a renovables del pasado) . El objetivo declarado es estructural: desenganchar el precio de la luz europea de los vaivenes del petróleo y el gas en los mercados globales, asegurando que una red cada vez más renovable se traduzca en costes permanentemente más bajos
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El 8 de junio de 2026, la Comisión Europea dio luz verde a un colosal plan de ayudas de Estado italiano dotado con 23.000 millones de euros . El dinero financiará la construcción a toda velocidad de nuevas plantas de producción de electricidad a partir de fuentes renovables: eólica terrestre, solar fotovoltaica, hidroeléctrica y biogás de depuradora. La aprobación, realizada bajo el nuevo Marco de Ayudas de Estado del Pacto Industrial Limpio, prevé sumar 37,15 gigavatios (GW) de nueva capacidad renovable, lo que equivale aproximadamente al 48% de toda la potencia verde que Italia tiene instalada hoy
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Es una pieza clave para que Italia cumpla su objetivo de que el 39,4% de su consumo final bruto de electricidad provenga de fuentes renovables en 2030 . ¿El mecanismo de apoyo? Los llamados "contratos por diferencia" (CfD) a 20 años. Cuando el precio de mercado caiga por debajo de uno fijado de antemano, el Estado italiano pagará la diferencia a las empresas productoras. Si el precio de mercado se dispara por encima de ese umbral, serán las empresas las que devuelvan el excedente al Estado
. Importante: estos 23.000 millones los pone el Estado italiano, no el presupuesto comunitario; el visto bueno de Bruselas funciona como un permiso regulatorio para la ayuda estatal
. Esta inyección millonaria se suma además al plan de desarrollo de la red eléctrica que la gestora Terna ya había presentado en 2025, también con una inversión prevista de otros 23.000 millones de euros para integrar toda esa nueva avalancha de energía verde sin apagones
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Para que semejante despliegue renovable no se desperdicie y se traduzca en facturas más bajas y un sistema más eficiente, Bruselas prepara una medida de gran calado: imponer por ley un despliegue masivo de contadores inteligentes en toda la UE. Una propuesta filtrada a los medios POLITICO y E&E News fija objetivos preliminares: al menos el 50% de los consumidores finales deberán tener un contador inteligente en 2030, porcentaje que deberá subir al 65% en 2033 . Las cifras aún figuran entre corchetes en el borrador, lo que significa que podrían cambiar antes de la publicación oficial, pero la obligación viene para sustituir el viejo objetivo (no vinculante) de alcanzar un 80% de penetración de contadores inteligentes de electricidad en 2020, fijado en el Tercer Paquete Energético, que dejó un mapa europeo muy desigual
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Es cierto que la actual Directiva de Electricidad (UE/2019/944) ya especifica qué funcionalidades deben tener estos aparatos. Pero a finales de 2025, la tasa de penetración real de contadores inteligentes en los 27 países de la UE se estimaba en apenas un 65-70%, con rezagados tan notables como Alemania y la República Checa . Los nuevos objetivos vinculantes buscan espolear la electrificación y, de paso, dar a los consumidores los datos en tiempo real necesarios para trasladar su consumo a las horas valle (las más baratas), recortando directamente el gasto en electricidad de los hogares
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Todas estas medidas forman parte del paraguas de AccelerateEU, la respuesta integral a la crisis que la Comisión lanzó el 22 de abril de 2026 . Una estrategia que casa medidas de alivio inmediato con reformas de largo recorrido:
Este nuevo manual bebe de las lecciones amargas de la crisis energética de 2022, pero se apoya también en el Plan de Acción para una Energía Asequible publicado en febrero de 2025, cuyas proyecciones hablaban de un ahorro global para la UE de 45.000 millones de euros en 2025, que aumentaría progresivamente hasta 130.000 millones en 2030 y 260.000 millones en 2040 . Aquel plan ya señalaba la rebaja de impuestos y gravámenes a la electricidad como una de las palancas fundamentales, sentando las bases de las intervenciones aceleradas que hoy buscan contener el shock energético provocado por el conflicto en Irán
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La crisis actual, encendida por la guerra en Irán y su perturbación de las cadenas globales de suministro de combustibles fósiles, ha vuelto a disparar la inflación y ha frenado el crecimiento del PIB, tal y como recoge explícitamente la Previsión Económica de Primavera de 2026 de la Comisión . Aunque el origen difiere del shock de 2022 por la invasión rusa de Ucrania, la respuesta de la UE revela una evolución estratégica: si aquella crisis forzó una búsqueda a la desesperada de suministros alternativos de gas, esta nueva crisis está acelerando reformas estructurales que llevaban años atascadas, con la reforma fiscal de la electricidad y el despliegue obligatorio de contadores inteligentes a la cabeza. La meta ya no es solo sobrevivir a otra escalada de precios, sino asegurarse de que la próxima sacudida no golpee a los hogares europeos con la misma fuerza.
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