El mensaje del presidente Trump durante la llamada fue explícito e inflexible. Advirtió a Netanyahu de que Israel podría quedar aislado diplomáticamente y se encontraría «solo» ("on your own") si reanudaba los ataques a gran escala contra Irán . El medio Axios informó que Trump le dijo a Netanyahu sin rodeos que podría perder el respaldo estadounidense si volvía a la guerra
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La intervención de Trump estaba directamente vinculada a los objetivos diplomáticos de Washington. El 9 de junio de 2026, declaró a los periodistas que se encontraba en las "etapas finales" de negociar un acuerdo de paz o nuclear con Irán y que el estratégico estrecho de Ormuz se reabriría "inmediatamente después de la firma" . El mensaje subyacente era inequívoco: una escalada israelí continuada ponía en riesgo las delicadas negociaciones nucleares lideradas por EE. UU. y podía costarle a Israel el paraguas de seguridad estadounidense.
Esta advertencia fue la culminación de un año de presión creciente. Ya en junio de 2025, Trump había advertido públicamente a Netanyahu que no atacara el programa nuclear iraní, alertando del "riesgo de un conflicto masivo" . Para junio de 2026, esa cautela se había convertido en un ultimátum directo.
La decisión de dar marcha atrás desencadenó una crisis política inmediata para Netanyahu en casa.
Los mercados financieros reaccionaron de forma violenta tanto a la escalada como al repentino apaciguamiento.
Durante el estallido inicial de junio de 2026, el precio del crudo Brent se disparó más de un 7%, reflejando el temor a un conflicto más amplio que interrumpiera el suministro energético de Oriente Medio . Un repunte previo a mediados de 2025, tras ataques directos contra instalaciones nucleares iraníes, había hecho saltar el Brent cerca de un 20%, pasando de un rango de 70-80 dólares por barril a casi 90
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Sin embargo, la rápida detención de las hostilidades provocó un giro asombroso. Apenas 24 horas después del anuncio de desescalada del 8 de junio, los precios del crudo Brent se desplomaron más del 7%, cayendo hasta aproximadamente 68 dólares por barril. Esta caída eliminó casi por completo la prima de riesgo de conflicto que se había acumulado en el mercado .
Las bolsas de valores, que inicialmente se habían desplomado —con fuertes caídas en las plazas europeas, descensos en la banca y futuros estadounidenses en rojo por la huida hacia activos refugio—, recuperaron terreno . El oro, que había subido junto al petróleo ante la noticia de los ataques, se estabilizó
. La rápida retirada del precio del petróleo permitió que los principales índices bursátiles se recuperaran, señal de que los inversores interpretaron el alto el fuego como una señal de contención de la crisis
. La aseguradora Allianz ya había advertido de que un conflicto prolongado podría disparar el petróleo por encima de los 100 dólares por barril y aumentar los riesgos de estanflación a nivel mundial
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El alto el fuego permitió a la administración Trump pasar rápidamente de la gestión de crisis al compromiso diplomático. Trump pidió públicamente un cese inmediato de la violencia entre el 7 y el 8 de junio, e Israel e Irán acordaron pausar temporalmente sus ataques, aunque ambos bandos lanzaron advertencias mutuas ante posibles nuevas agresiones .
Israel accedió a la petición de Estados Unidos de cesar los ataques contra Irán, pero indicó que continuaría con sus operaciones militares en el sur del Líbano . El 9 de junio, Trump declaró públicamente que estaba en las etapas finales de un acuerdo de paz más amplio, asegurando que el estrecho de Ormuz —arteria vital para el suministro mundial de petróleo— se reabriría en cuestión de días después de la firma del pacto
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En última instancia, el episodio sirvió para reiniciar las negociaciones: permitió a la administración Trump utilizar la pausa para impulsar unas renovadas conversaciones nucleares con Irán, mientras Netanyahu se quedaba en casa gestionando una crisis de credibilidad entre sus principales aliados políticos .
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