La salud financiera del sector ha permitido este giro. Los bancos europeos lograron en 2025 su mejor rendimiento anual desde 1997, generando un enorme excedente de capital . Chris Hallam, analista de Goldman Sachs, ya señaló en una nota sectorial de finales de 2025 que el foco de los inversores se estaba desplazando de los tipos de interés y la calidad crediticia hacia el crecimiento y la eficiencia. La pregunta clave era cómo desplegarían este superávit los bancos en 2026 . La respuesta, cada vez más, es el crecimiento externo. La consultora Oliver Wyman ha registrado más de 300.000 millones de euros devueltos a los accionistas desde 2022, una señal de que los bancos tienen capital más que suficiente para cumplir con los requisitos regulatorios y financiar adquisiciones .
La perspectiva global de Goldman Sachs coincide. Su informe "Perspectivas Globales de M&A 2026" describe un entorno marcado por el "reposicionamiento estratégico y la construcción de escala", enumerando el enorme capital público y privado, la macrotendencia de la IA y un marco regulatorio constructivo como los ingredientes clave para otro ciclo sólido de fusiones .
El rebote es claro en los datos. La actividad de fusiones bancarias en Europa cayó un 36% interanual en 2023 durante una sequía global de acuerdos, según S&P Global Market Intelligence . La recuperación en 2024 fue fulgurante. Los volúmenes de transacciones se dispararon aproximadamente un 34%, con 91 operaciones transfronterizas, la cifra más alta en cinco años, y el valor de los acuerdos aumentó en torno a un 20% . Goldman Sachs informó que las fusiones europeas "aumentaron considerablemente" ese año tras el débil 2023 .
El impulso se aceleró drásticamente: solo en los primeros cinco meses de 2025, las operaciones bancarias europeas alcanzaron un récord de 27.000 millones de dólares . La fiebre no da señales de remitir en 2026; Scope Ratings señala que la tendencia está impulsada por la regulación, la caída de los tipos de interés y la imperiosa necesidad competitiva de ganar escala .
Ningún acuerdo ejemplifica mejor la dinámica de consolidación que la lucha de alto voltaje por Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS), el banco más antiguo del mundo. El domingo 7 de junio de 2026, el banco italiano Banco BPM envió al consejo de MPS una propuesta de fusión entre iguales . Al día siguiente, el mayor banco de Italia, Intesa Sanpaolo, lanzó una OPA (Oferta Pública de Adquisición) hostil de 30.600 millones de euros, combinando efectivo y acciones .
Los términos de la oferta son concretos: 1,6 acciones de nueva emisión de Intesa más 1,00 euro en efectivo por cada acción de MPS, lo que implica un precio de 10,09 euros por título de MPS, una prima del 12,5% sobre el precio de cierre anterior . Si la operación prospera, la entidad combinada se convertiría en el segundo banco de la eurozona por capitalización bursátil, valorado en 126.000 millones de euros . Con esta jugada, Intesa superaría al francés BNP Paribas y recortaría distancias con el español Santander .
Este drama corporativo se desarrolla sobre un telón de fondo regulatorio radicalmente rediseñado. La pregunta del usuario mencionaba nuevas normas de la UE introducidas en enero de 2026, y la cronología tiene matices. Un hito clave en enero fue un taller de partes interesadas organizado por la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea (DG COMP) para recabar aportaciones sobre los temas clave para una revisión integral de las directrices de fusiones .
Un pilar regulatorio aún más concreto entró en vigor poco después: la modificación de la Directiva sobre Requisitos de Capital (CRD VI) se aplicó a partir del 11 de febrero de 2026. Esta legislación establece normas de supervisión comunes en todos los Estados miembros para fusiones y escisiones bancarias, creando un libro único de reglas destinado directamente a reducir la fricción regulatoria transfronteriza .
El cambio más transformador llegó el 30 de abril de 2026, cuando la Comisión Europea publicó un borrador de la primera revisión integral de sus directrices de fusiones en más de 20 años, consolidando los marcos de 2004 y 2008 . El nuevo borrador eleva explícitamente los argumentos de eficiencia, haciendo más creíble para las empresas argumentar que una fusión beneficia a la economía en general, y amplía los parámetros del análisis de competencia para incluir, por primera vez, la innovación, la sostenibilidad y la resiliencia . Hay una consulta pública abierta hasta el 26 de junio de 2026, lo que marca el inicio de una nueva era para las operaciones corporativas en la UE .
Este giro regulatorio multifacético crea un entorno más predecible y permisivo justo cuando los bancos europeos están más ansiosos por buscar una escala transformadora. El posicionamiento interno de Goldman Sachs — duplicando su equipo de banca de instituciones financieras en París, y liderando las clasificaciones globales de M&A con 1,48 billones de dólares en acuerdos asesorados en 2025 — refleja la convicción de que esto es una oportunidad generacional y no un momento fugaz .