Para entender esta maniobra, hay que remontarse a octubre de 2024: el Reino Unido acordó ceder la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio, un pacto que inicialmente contó con el visto bueno de Estados Unidos . Sin embargo, apenas unos meses después, Donald Trump dio un giro de 180 grados: calificó la decisión británica como un acto de “gran estupidez” y bloqueó la legislación necesaria para cerrar la transferencia
. A principios de 2026, el acuerdo bilateral estaba completamente estancado por la oposición frontal de Washington
.
La propuesta filtrada ahora rompe ese tablero. Al negociar un contrato de compraventa directamente con Mauricio, Estados Unidos elimina al Reino Unido como intermediario . Dado que Londres ya ha mostrado su intención de renunciar a la soberanía, un acuerdo entre Washington y Port Louis otorgaría a EE. UU. el control absoluto sobre el territorio —incluida la joya de la corona, la base de Diego García— sin depender del estancado proceso legislativo británico
.
Diego García es mucho más que un punto en el mapa; es uno de los activos militares más estratégicos del planeta:
La idea de comprar las islas Chagos no es un hecho aislado. Encaja a la perfección en el patrón de ambiciones territoriales de la era Trump:
Las diferencias clave son evidentes:
Varios medios interpretan el plan como un giro pragmático tras el fiasco de Groenlandia: la Casa Blanca estaría ahora persiguiendo una adquisición territorial más pequeña y factible mediante una transacción económica, en lugar de la coerción o la presión militar .
Comments
0 comments