Lo que hace que este brote sea especialmente preocupante es su origen: el virus Bundibugyo (BDBV), una especie rara de ébola para la que actualmente no existe ninguna vacuna aprobada ni un tratamiento específico . A diferencia de la cepa más común, el Zaire ebolavirus, el Bundibugyo no tiene una contramedida médica lista, lo que complica enormemente los esfuerzos de contención
.
El brote se confirmó por primera vez el 15 de mayo de 2026 en la provincia de Ituri, en el noreste de la RDC y desde entonces se ha extendido a la vecina provincia de Kivu del Norte y ha cruzado la frontera con Uganda, incluyendo un caso que llegó a la capital, Kampala
. A finales de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó 906 casos sospechosos y 223 muertes sospechosas solo en la RDC, con casos confirmados adicionales en Uganda
.
El 17 de mayo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, determinó que el brote constituía una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) —el máximo nivel de alarma de la agencia— . Al día siguiente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) hicieron su propia declaración de Emergencia de Salud Pública de Seguridad Continental
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Como respuesta al brote, Estados Unidos, coanfitrión del Mundial junto a Canadá y México, implementó rápidas medidas fronterizas. El 18 de mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) emitieron una orden bajo el Título 42 que suspendía la entrada a cualquier ciudadano extranjero que hubiera estado físicamente en la RDC, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días anteriores .
Inicialmente, los ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales podían entrar, pero debían someterse a un control reforzado y automonitorearse en busca de síntomas durante 21 días . El 22 de mayo, las restricciones se ampliaron para incluir también a los titulares de la 'green card' (tarjeta de residencia permanente)
.
Para la escuadra congoleña, compuesta por jugadores que debían viajar desde sus clubes en distintos países para unirse a la selección, estas normas suponían un obstáculo directo. La solución llegó en forma de una exención especial de entrada a EE. UU. El equipo recibió permiso para ingresar al país para el Mundial tras demostrar que sus integrantes habían estado fuera de los países afectados durante al menos 21 días sin presentar síntomas, un requisito que cumplieron al establecer su campamento base en Lieja, Bélgica .
Mucho antes de la cancelación en España, el brote ya había obligado al equipo a abandonar sus planes originales. A mediados de mayo, la RDC canceló una concentración de tres días en Kinshasa y un evento de despedida planeado con sus aficionados ante el riesgo de las aglomeraciones y los inminentes requisitos de entrada a EE. UU. .
El equipo trasladó toda su operación de pretemporada a Bélgica, donde disputó un amistoso contra Dinamarca en Lieja el 3 de junio según lo previsto . El encuentro contra Chile, sin embargo, requirió una operación de rescate más complicada tras la intervención del alcalde español.
En medio del caos logístico, es fácil perder de vista lo que está en juego para los Leopardos. La República Democrática del Congo disputará su primer Mundial desde 1974, cuando el país compitió bajo el nombre de Zaire . Su única participación anterior terminó con tres derrotas y una diferencia de goles de 0-14. Simplemente, el haberse clasificado para la edición ampliada de 48 equipos en 2026 ya es un hito histórico.
La selección debuta en el Grupo K contra la Portugal de Cristiano Ronaldo el 17 de junio en el NRG Stadium de Houston (1:00 p.m. ET, hora de la costa este de EE. UU.) . Seis días después se enfrentarán a Colombia en Guadalajara, y cerrarán la fase de grupos contra Uzbekistán el 28 de junio en Atlanta
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El equipo, dirigido por el técnico Sébastien Desabre, selló su clasificación con un dramático triunfo por 1-0 en el partido de desempate contra Jamaica el 31 de marzo, logrando así la última de las 48 plazas disponibles para el torneo . Ahora, con sus partidos de preparación reubicados y su base de operaciones en Bélgica, el equipo deberá transformar todas estas interrupciones en concentración. El partido a puerta cerrada en Orléans será su última prueba antes de saltar al mayor escenario del fútbol mundial por primera vez en más de medio siglo.
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