Pero, ¿qué ven estos gestores que no vea el resto del mercado?
Las posturas, aunque alineadas contra el consenso, tienen matices importantes:
JPMorgan Asset Management (subida única y simbólica): Su tesis central es que el anémico crecimiento de la eurozona actuará como un freno de mano natural. La firma cree que el BCE, bajo presión para demostrar que no es complaciente con la inflación, aprobará un alza de 25 puntos básicos en junio a modo de "movimiento de seguro" (insurance hike). Sin embargo, una vez enviado ese mensaje simbólico, la debilidad del PIB impedirá cualquier endurecimiento adicional. Zara Nokes, analista de mercados globales de JPMorgan AM, resume esta idea al señalar que el banco central probablemente actuará solo para demostrar que monitoriza los precios, pero el contexto de bajo crecimiento bloqueará nuevas subidas .
Pictet Asset Management y Carmignac (pausa total): Esta visión es aún más opuesta al sentir general. Luca Paolini, estratega jefe de Pictet, no se anda con rodeos al afirmar: "El mercado espera tres; probablemente hagan una, solo para demostrar que están mirando los datos de inflación. La economía europea no está repuntando" . Su argumento, compartido por Carmignac, es que el BCE tendría justificación más que suficiente para no tocar los tipos y esperar a que el humo geopolítico se disipe .
Detrás de esta apuesta contraria hay un análisis económico que distingue entre la naturaleza de la inflación y la salud del crecimiento.
El epicentro de todo este debate es Oriente Medio. El conflicto en Irán no solo ha elevado el precio del crudo, sino que ha perturbado las cadenas de suministro, generando un clásico impulso estanflacionario: más inflación por el lado de la oferta y, al mismo tiempo, menor crecimiento .
Quienes apuestan por una subida única o por una pausa creen que este choque de oferta resultará ser transitorio una vez que las tensiones geopolíticas se normalicen. Por tanto, argumentan, el BCE no debería sobrerreaccionar con un ajuste monetario que tardaría meses en hacer efecto y que para entonces se aplicaría sobre una economía en desaceleración y con una inflación energética ya en retroceso .
Lo que hace especialmente relevante esta postura es el profundo desacuerdo con el mercado y el potencial de revalorización si están en lo cierto.
Pero, ¿qué ven estos gestores que no vea el resto del mercado?
Las posturas, aunque alineadas contra el consenso, tienen matices importantes:
JPMorgan Asset Management (subida única y simbólica): Su tesis central es que el anémico crecimiento de la eurozona actuará como un freno de mano natural. La firma cree que el BCE, bajo presión para demostrar que no es complaciente con la inflación, aprobará un alza de 25 puntos básicos en junio a modo de "movimiento de seguro" (insurance hike). Sin embargo, una vez enviado ese mensaje simbólico, la debilidad del PIB impedirá cualquier endurecimiento adicional. Zara Nokes, analista de mercados globales de JPMorgan AM, resume esta idea al señalar que el banco central probablemente actuará solo para demostrar que monitoriza los precios, pero el contexto de bajo crecimiento bloqueará nuevas subidas .
Pictet Asset Management y Carmignac (pausa total): Esta visión es aún más opuesta al sentir general. Luca Paolini, estratega jefe de Pictet, no se anda con rodeos al afirmar: "El mercado espera tres; probablemente hagan una, solo para demostrar que están mirando los datos de inflación. La economía europea no está repuntando" . Su argumento, compartido por Carmignac, es que el BCE tendría justificación más que suficiente para no tocar los tipos y esperar a que el humo geopolítico se disipe .
Detrás de esta apuesta contraria hay un análisis económico que distingue entre la naturaleza de la inflación y la salud del crecimiento.
El epicentro de todo este debate es Oriente Medio. El conflicto en Irán no solo ha elevado el precio del crudo, sino que ha perturbado las cadenas de suministro, generando un clásico impulso estanflacionario: más inflación por el lado de la oferta y, al mismo tiempo, menor crecimiento .
Quienes apuestan por una subida única o por una pausa creen que este choque de oferta resultará ser transitorio una vez que las tensiones geopolíticas se normalicen. Por tanto, argumentan, el BCE no debería sobrerreaccionar con un ajuste monetario que tardaría meses en hacer efecto y que para entonces se aplicaría sobre una economía en desaceleración y con una inflación energética ya en retroceso .
Lo que hace especialmente relevante esta postura es el profundo desacuerdo con el mercado y el potencial de revalorización si están en lo cierto.