Los automovilistas británicos han sido de los más perjudicados por la volatilidad. Antes del conflicto, el precio de la gasolina rondaba las 1.32 libras por litro. A finales de mayo de 2026, la realidad en los surtidores era muy distinta:
Según la Fundación RAC, los conductores del Reino Unido pagaron 307 millones de libras adicionales en el surtidor solo durante el primer mes de la guerra .
Mientras llenar el depósito se ha convertido en un lujo, los vehículos eléctricos han emergido como la alternativa lógica para la economía doméstica. La unidad de inteligencia ECIU (Energy and Climate Intelligence Unit) calculó que en los primeros 100 días de conflicto, la subida del petróleo añadió 1.700 millones de libras al coste de mantener los coches de combustión en Reino Unido .
Un conductor de gasolina pagó 175 libras esterlinas más que si hubiera conducido un vehículo eléctrico equivalente en ese mismo periodo . Los conductores de diésel pagaron un sobrecoste aún mayor, de 255 libras
. Diversos análisis apuntan a que los propietarios de coches de gasolina están siendo golpeados hasta cinco veces más fuerte que los de eléctricos
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Este diferencial ha provocado un cambio de mentalidad en tiempo récord:
La crisis ha obligado a las capitales europeas a movilizarse en dos frentes: el alivio inmediato del bolsillo ciudadano y la estrategia de soberanía energética a largo plazo.
Medidas nacionales de urgencia: En una primera fase, los Estados miembros actuaron por su cuenta con bajadas de impuestos, topes de precios y paquetes de subsidios. España, por ejemplo, aprobó un plan de choque de 5.000 millones de euros centrado en recortes fiscales, como la reducción del IVA de la energía del 21% al 10% . Por su parte, Polonia pidió "flexibilidad" en la respuesta coordinada, defendiendo que las capitales debían liderar las medidas
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La respuesta desde Bruselas: El 22 de abril de 2026, la Comisión Europea presentó el paquete 'AccelerateEU'. Se trata de una estrategia con 44 acciones específicas para limitar el shock de los precios fósiles, que incluye recortar los impuestos a la electricidad, coordinar el llenado de los depósitos de gas y acelerar el despliegue de energía limpia . La Comisión fue tajante al advertir que los efectos de la crisis se sentirían "durante años", insistiendo en que la energía limpia es la respuesta estratégica definitiva
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Gestión de la crisis en directo: Los ministros de Energía de la UE mantuvieron conversaciones de emergencia el 31 de marzo. En ese contexto, se instó a los Estados miembros a rebajar los objetivos de llenado de las reservas de gas y a moderar la demanda para aliviar la presión sobre los precios . Incluso se llegó a pedir que el llenado se limitara al 80% de la capacidad, diez puntos por debajo del objetivo oficial de la UE
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