En la práctica, esto significa que las gestoras podrían quedar exentas de revelar datos clave de sostenibilidad a nivel de entidad. La lógica sigue la agenda general del paquete Ómnibus —anunciado el 26 de febrero de 2025— que busca reducir en aproximadamente un 80 % el número de empresas sujetas a informes obligatorios de sostenibilidad y recortar en un 61 % los puntos de datos obligatorios en las NEIS . La Comisión considera que esto elimina requisitos onerosos que no se relacionan directamente con las operaciones corporativas propias de un gestor de activos.
La propuesta provocó un rechazo inmediato y coordinado de algunas de las mayores redes de inversores del mundo. El argumento central no es que las gestoras necesiten datos de las compañías en las que invierten —eso ya lo exigen—. El problema es que los inversores de esas gestoras —fondos de pensiones, aseguradoras y, en última instancia, ahorradores particulares— necesitan datos estandarizados y comparables de las propias gestoras para asignar capital y evaluar el riesgo climático sistémico.
Las acciones clave de la oposición incluyen:
El Banco Central Europeo (BCE) también intervino, criticando las NEIS revisadas por introducir "exenciones explícitas e implícitas para el sector financiero" en lo referente a los objetivos de reducción de emisiones y la cadena de valor, un nivel de flexibilidad que amenaza la interoperabilidad que se suponía debían lograr los estándares .
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 26 feb. 2025 | La Comisión publica las propuestas Ómnibus, anunciando su intención de revisar las NEIS para reducir la carga de informes . |
| 21 may. 2025 | La Comisión se compromete formalmente a revisar las NEIS para recortar puntos de datos y mejorar la coherencia . |
| Sept. 2025 | El IIGCC presenta su respuesta inicial a la consulta del EFRAG sobre los borradores revisados . |
| 3 dic. 2025 | El EFRAG presenta su asesoramiento técnico a la Comisión, proponiendo un recorte del 61 % de los datos obligatorios . |
| 6 may. 2026 | La Comisión publica el borrador del acto delegado con la exención para gestoras y lanza una consulta pública de un mes . |
| 3 jun. 2026 | Cierra la consulta pública; el IIGCC y otros actores presentan sus respuestas formales oponiéndose a la exención . |
| 4 jun. 2026 | Se publica una carta abierta de Shift, WWF, Frank Bold y Eurosif instando a retirar la exención . |
| Antes del 17 sept. 2026 | La Comisión se compromete a adoptar el acto delegado final en un plazo de seis meses desde la entrada en vigor de la directiva Ómnibus . |
Este pulso no es un simple desacuerdo regulatorio. Expone una falla filosófica en el proyecto de finanzas sostenibles de la UE.
Por un lado, la Comisión está impulsada por la competitividad y la reducción de cargas. El paquete Ómnibus busca explícitamente simplificar la vida de las empresas europeas eliminando requisitos de información. Desde esta perspectiva, si la huella corporativa propia de una gestora es mínima, exigir datos a nivel de entidad sobre cada inversión es una burocracia innecesaria. La exención encaja perfectamente en esta estrategia.
Por otro lado, los inversores y los banqueros centrales operan bajo el entendimiento de que el riesgo climático es sistémico y afecta a toda la cartera. El IIGCC, Eurosif y el BCE argumentan que un gestor de activos no puede gestionar genuinamente el riesgo climático a nivel de fondo sin comprender y divulgar el perfil de sostenibilidad de las entidades que gestiona. Eximir al intermediario rompe la cadena de información. Los inversores finales pierden la capacidad de comparar planes de transición climática, emisiones financiadas y estrategias de diálogo activo (engagement) entre diferentes gestoras de fondos: datos que necesitan para cumplir con sus propios deberes fiduciarios y con regulaciones como el SFDR y el Reglamento de Taxonomía .
El resultado es una paradoja de datos: la UE simplifica los informes para las gestoras con el fin de aliviar su carga de cumplimiento, pero al hacerlo, niega a los asignadores finales de capital la información estandarizada y auditable que necesitan para tomar decisiones informadas. La evaluación del BCE captó esta tensión de forma tajante, afirmando que las NEIS revisadas introducen "un amplio conjunto de medidas de flexibilidad transversal" que socavan fundamentalmente la interoperabilidad que los estándares fueron diseñados para crear .
La Comisión debe ahora sopesar el impulso político detrás de su agenda de simplificación frente al riesgo estructural identificado por los propios participantes del mercado y reguladores que usarían los datos. El acto delegado final —esperado para mediados de septiembre de 2026— revelará qué definición de información "útil para la toma de decisiones" ha prevalecido finalmente.
En la práctica, esto significa que las gestoras podrían quedar exentas de revelar datos clave de sostenibilidad a nivel de entidad. La lógica sigue la agenda general del paquete Ómnibus —anunciado el 26 de febrero de 2025— que busca reducir en aproximadamente un 80 % el número de empresas sujetas a informes obligatorios de sostenibilidad y recortar en un 61 % los puntos de datos obligatorios en las NEIS . La Comisión considera que esto elimina requisitos onerosos que no se relacionan directamente con las operaciones corporativas propias de un gestor de activos.
La propuesta provocó un rechazo inmediato y coordinado de algunas de las mayores redes de inversores del mundo. El argumento central no es que las gestoras necesiten datos de las compañías en las que invierten —eso ya lo exigen—. El problema es que los inversores de esas gestoras —fondos de pensiones, aseguradoras y, en última instancia, ahorradores particulares— necesitan datos estandarizados y comparables de las propias gestoras para asignar capital y evaluar el riesgo climático sistémico.
Las acciones clave de la oposición incluyen:
El Banco Central Europeo (BCE) también intervino, criticando las NEIS revisadas por introducir "exenciones explícitas e implícitas para el sector financiero" en lo referente a los objetivos de reducción de emisiones y la cadena de valor, un nivel de flexibilidad que amenaza la interoperabilidad que se suponía debían lograr los estándares .
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 26 feb. 2025 | La Comisión publica las propuestas Ómnibus, anunciando su intención de revisar las NEIS para reducir la carga de informes . |
| 21 may. 2025 | La Comisión se compromete formalmente a revisar las NEIS para recortar puntos de datos y mejorar la coherencia . |
| Sept. 2025 | El IIGCC presenta su respuesta inicial a la consulta del EFRAG sobre los borradores revisados . |
| 3 dic. 2025 | El EFRAG presenta su asesoramiento técnico a la Comisión, proponiendo un recorte del 61 % de los datos obligatorios . |
| 6 may. 2026 | La Comisión publica el borrador del acto delegado con la exención para gestoras y lanza una consulta pública de un mes . |
| 3 jun. 2026 | Cierra la consulta pública; el IIGCC y otros actores presentan sus respuestas formales oponiéndose a la exención . |
| 4 jun. 2026 | Se publica una carta abierta de Shift, WWF, Frank Bold y Eurosif instando a retirar la exención . |
| Antes del 17 sept. 2026 | La Comisión se compromete a adoptar el acto delegado final en un plazo de seis meses desde la entrada en vigor de la directiva Ómnibus . |
Este pulso no es un simple desacuerdo regulatorio. Expone una falla filosófica en el proyecto de finanzas sostenibles de la UE.
Por un lado, la Comisión está impulsada por la competitividad y la reducción de cargas. El paquete Ómnibus busca explícitamente simplificar la vida de las empresas europeas eliminando requisitos de información. Desde esta perspectiva, si la huella corporativa propia de una gestora es mínima, exigir datos a nivel de entidad sobre cada inversión es una burocracia innecesaria. La exención encaja perfectamente en esta estrategia.
Por otro lado, los inversores y los banqueros centrales operan bajo el entendimiento de que el riesgo climático es sistémico y afecta a toda la cartera. El IIGCC, Eurosif y el BCE argumentan que un gestor de activos no puede gestionar genuinamente el riesgo climático a nivel de fondo sin comprender y divulgar el perfil de sostenibilidad de las entidades que gestiona. Eximir al intermediario rompe la cadena de información. Los inversores finales pierden la capacidad de comparar planes de transición climática, emisiones financiadas y estrategias de diálogo activo (engagement) entre diferentes gestoras de fondos: datos que necesitan para cumplir con sus propios deberes fiduciarios y con regulaciones como el SFDR y el Reglamento de Taxonomía .
El resultado es una paradoja de datos: la UE simplifica los informes para las gestoras con el fin de aliviar su carga de cumplimiento, pero al hacerlo, niega a los asignadores finales de capital la información estandarizada y auditable que necesitan para tomar decisiones informadas. La evaluación del BCE captó esta tensión de forma tajante, afirmando que las NEIS revisadas introducen "un amplio conjunto de medidas de flexibilidad transversal" que socavan fundamentalmente la interoperabilidad que los estándares fueron diseñados para crear .
La Comisión debe ahora sopesar el impulso político detrás de su agenda de simplificación frente al riesgo estructural identificado por los propios participantes del mercado y reguladores que usarían los datos. El acto delegado final —esperado para mediados de septiembre de 2026— revelará qué definición de información "útil para la toma de decisiones" ha prevalecido finalmente.