La investigación abarcó economías que representan el 99,4 % de todas las importaciones de EE.UU., lo que subraya el vasto alcance de la acción . Los aranceles no entrarán en vigor de inmediato; la USTR ha programado una audiencia pública para el 7 de julio de 2026 y ha abierto un período de comentarios antes de tomar una decisión final
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La lógica detrás del sistema de dos niveles es incentivar a los socios a adoptar políticas alineadas con los objetivos de Washington. Aquellas economías con prohibiciones creíbles contra el trabajo forzoso —o compromisos en esa dirección— reciben la tasa más baja del 10 % . La lista completa de productos exentos, especificada en el Anexo A, se encuentra dentro del expediente gubernamental completo.
La respuesta de Bruselas fue rápida e inequívoca. La Comisión Europea calificó los aranceles propuestos como "injustificados" e "inoportunos" al día siguiente, el 3 de junio de 2026 . Las objeciones del bloque tienen dos pilares: los hallazgos ignoran la legislación vigente, y el momento es destructivo para la relación bilateral.
Bernd Lange, presidente de la comisión de Comercio del Parlamento Europeo, describió las conclusiones de EE.UU. como "totalmente absurdas", señalando directamente la completa ley de 2024 de la propia UE que ya prohíbe las importaciones de productos de trabajo forzoso . La Comisión Europea se hizo eco de este argumento, afirmando que sus normas se encuentran entre las más estrictas del mundo para vetar dichos bienes
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El momento del anuncio causó especial indignación. La UE señaló que la propuesta socava los esfuerzos en curso para implementar el Acuerdo de Turnberry, un pacto comercial más amplio que incluye compromisos específicos para que ambas partes cooperen en la eliminación del trabajo forzoso de las cadenas de suministro . Para aumentar la contradicción percibida, la comisión de Comercio de la Eurocámara había votado a favor de avanzar en la implementación del acuerdo de Turnberry tan solo un día antes de que EE.UU. anunciara los nuevos aranceles por trabajo forzoso
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El rechazo de China fue igualmente firme, pero basado en un argumento fundamentalmente diferente. El 3 de junio, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, declaró que China "se opone firmemente" a los aranceles e instó a Washington a resolver las cuestiones comerciales mediante el diálogo, no con medidas unilaterales .
El contraargumento central de Pekín es una negación total de la acusación subyacente. Funcionarios chinos negaron categóricamente la existencia de trabajo forzoso dentro de sus fronteras, calificando las acusaciones de EE.UU. como una agresión comercial con motivaciones políticas . Mao Ning acusó directamente a Washington de usar el tema como pretexto, declarando: "Nos oponemos a que se inventen pretextos para imponer aranceles; nos oponemos a esto como un pretexto para la manipulación política"
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La postura del gobierno chino enmarca los aranceles como parte de un patrón más amplio de proteccionismo estadounidense, advirtiendo que las medidas unilaterales y las guerras comerciales no benefician a nadie .
La propuesta sobre trabajo forzoso no surge de la nada. Aterriza directamente en medio de una frágil distensión comercial transatlántica conocida como el Acuerdo de Turnberry. Alcanzado en julio de 2025 entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el trato exige que la UE reduzca a cero los aranceles sobre la mayoría de los bienes industriales estadounidenses, mientras que EE.UU. se comprometía a limitar sus aranceles sobre productos europeos a un máximo del 15 % .
Este marco ya estaba bajo una severa presión incluso antes de la acción por trabajo forzoso. El presidente Trump había dado previamente a la UE un ultimátum hasta el 4 de julio de 2026 para cumplir o enfrentarse a barreras comerciales significativamente más altas, y en mayo de 2026, amenazó con aranceles del 25 % a los coches y camiones europeos . El legislativo de la UE, receloso de la naturaleza desequilibrada del acuerdo, acababa de asegurar salvaguardas, incluyendo una "cláusula de extinción" que permite al bloque terminar el acuerdo en diciembre de 2029 a menos que se renueve formalmente
. La nueva propuesta de aranceles se ve ahora como una nueva capa de agresión comercial, que amenaza con descarrilar por completo el proceso de ratificación del acuerdo de Turnberry por parte de la UE
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La propuesta estadounidense ha creado un inusual momento de oposición unificada entre Bruselas y Pekín, aunque por razones distintas: la UE lo ve como un ataque inoportuno contra un socio con leyes idénticas, mientras que China lo interpreta como una justificación fabricada para una guerra comercial estratégica.
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