Ataques ucranianos han paralizado más del 40% de la capacidad exportadora de crudo ruso desde el Báltico, pero la crisis de Ormuz disparó el precio del barril de Brent por encima de los 126 dólares. Las refinerías rusas trabajan a su menor ritmo desde 2009, forzando al Kremlin a prohibir las exportaciones de gasolin...

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How have Ukrainian drone strikes on Russian refineries, combined with the Strait of Hormuz crisis, affected Russian crude exports, global fu. Article summary: The convergence of Ukraine's sustained drone campaign against Russian energy infrastructure and the 2026 Strait of Hormuz closure has created a deeply contradictory picture for Russian oil: Moscow is selling crude at muc. Topic tags: general, general web, user generated, education. Reference image context from search candidates: Reference image 1: visual subject "# Drone Strikes Force Central Russian Refineries to Halt or Cut Output – Reuters. Oil refineries in central Russia have been forced to either suspend operations entirely or sharply" source context "Drone Strikes Force Central Russian Refineries to Halt or Cut Output – Reuters - The Moscow Times" Refere
La convergencia de dos crisis —la campaña sostenida de Ucrania con drones contra la infraestructura energética rusa y el cierre del Estrecho de Ormuz en 2026— ha pintado un panorama profundamente contradictorio para el petróleo ruso. Moscú se encuentra en una encrucijada: vende su crudo a precios mucho más altos que hace un año, pero tiene graves dificultades para llevarlo a los mercados y está perdiendo miles de millones al quedarse sin capacidad para refinar su propio oro negro.
La campaña de drones ucranianos ha sido devastadora para los puntos de salida del petróleo ruso. Para finales de marzo de 2026, los repetidos ataques contra los puertos bálticos de Primorsk y Ust-Luga, así como contra el oleoducto Druzhba, habían dejado fuera de juego al menos el 40% de la capacidad exportadora de petróleo del país. Esto equivale a una pérdida de aproximadamente 2 millones de barriles diarios . Las operaciones de carga en los dos mayores puertos del Báltico se suspendieron en reiteradas ocasiones después de que los drones provocaran incendios y daños en las infraestructuras
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Sin embargo, en un giro de guion propio de un culebrón geopolítico, la crisis del Estrecho de Ormuz le ha dado a Rusia una ganancia inesperada. Desde el cierre del estrecho el 28 de febrero de 2026, el mercado global se quedó sin un flujo de entre 14 y 20 millones de barriles diarios, lo que disparó el precio del crudo Brent hasta un pico de más de 126 dólares por barril . Esta escasez mundial empujó al alza el precio del crudo ruso de los Urales y, como consecuencia, forzó a Occidente a un alivio limitado de las sanciones sobre las compras de petróleo a Moscú
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El efecto neto es engañoso. En las cuatro semanas previas a mediados de febrero de 2026, las exportaciones marítimas de crudo ruso promediaron unos 3,39 millones de barriles diarios, un dato anterior a los peores ataques portuarios . Desde entonces, los volúmenes físicos de exportación se han desplomado porque los daños en puertos y tuberías han ahogado la capacidad de carga. Pero, al mismo tiempo, el precio por barril que Rusia recibe se ha disparado de forma notable.
A escala mundial, los márgenes de refino se dispararon por el cierre de Ormuz, que eliminó una tajada colosal del suministro de crudo y productos derivados. Pero la dinámica rusa añadió un ingrediente explosivo a la mezcla.
El colapso de la capacidad de refino en Rusia, provocado por los drones, retiró del mercado internacional sus exportaciones de productos como el diésel y la gasolina. La campaña ucraniana golpeó instalaciones petroleras rusas más de 180 veces solo en 2025, recortando aproximadamente una cuarta parte de su capacidad de refino . Abril de 2026 fue el mes más intenso, con al menos 21 ataques a refinerías, terminales de exportación y estaciones de bombeo
. En mayo, la séptima mayor refinería del país, Permnefteorgsintez, detuvo su producción por completo tras un ataque con drones
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Para evitar quedarse sin combustible en casa, el Kremlin ya había prohibido las exportaciones de gasolina en 2025 y, viendo la que se avecinaba, en junio de 2026 amplió el veto a las exportaciones de combustible para aviones hasta el 30 de noviembre de 2026 . La agencia Bloomberg describió esta última prohibición como de "impacto insignificante" en los mercados internacionales, simplemente porque el sistema de refino ruso está tan degradado que ya casi no exporta nada
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La tormenta perfecta fue esta: la escasez global por Ormuz disparó los márgenes de beneficio al refinar, pero la incapacidad de Rusia para exportar productos refinados (que podrían haber aliviado la presión) mantuvo esos márgenes en niveles altísimos por aún más tiempo.
A primera vista, los altos precios del crudo han sido un salvavidas para las arcas del Kremlin, compensando la caída en los volúmenes de exportación. El centro de análisis Stratfor señala que "los déficits globales de petróleo sostienen los ingresos del Kremlin", a pesar de que la campaña de drones actúa como un drenaje financiero constante para las petroleras rusas .
Pero la factura para el sector ha sido astronómica. Los ataques ucranianos les costaron a las empresas petroleras rusas más de 13.000 millones de dólares (más de un billón de rublos) en 2025, sumando los daños directos y el lucro cesante, según revelaron altos ejecutivos del bróker de seguros ruso Mains . Y los daños a la infraestructura de petróleo y gas no han dejado de acumularse en 2026
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La clave está en el trueque forzado: el crudo ruso se vende con un descuento mucho menor (o incluso a precios cercanos a los referentes globales) gracias al shock de oferta por Ormuz y al alivio parcial de las sanciones . Esto significa que Moscú gana mucho más por cada barril de crudo que logra sacar al mercado. Sin embargo, la pérdida de capacidad de refino le impide capturar los altos márgenes de la venta de productos refinados. Se ve obligada a exportar más crudo sin procesar y mucho menos diésel, combustible de avión y gasolina, que tienen un valor añadido por barril muy superior.
En resumidas cuentas: las dos crisis han creado un resultado neto positivo para los ingresos del Kremlin por el crudo (los precios más altos compensan los menores volúmenes). Pero han asestado un golpe severísimo a su industria de transformación, le han costado al sector más de 13.000 millones de dólares en pérdidas en 2025, han forzado prohibiciones a la exportación y han reducido de manera permanente la capacidad de Rusia para sacar partido a su propio petróleo mediante el refino. El pulso largo lo confirma la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que espera que la actividad de las refinerías rusas se mantenga bajo mínimos hasta al menos mediados de 2026 .
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Ataques ucranianos han paralizado más del 40% de la capacidad exportadora de crudo ruso desde el Báltico, pero la crisis de Ormuz disparó el precio del barril de Brent por encima de los 126 dólares.
Ataques ucranianos han paralizado más del 40% de la capacidad exportadora de crudo ruso desde el Báltico, pero la crisis de Ormuz disparó el precio del barril de Brent por encima de los 126 dólares. Las refinerías rusas trabajan a su menor ritmo desde 2009, forzando al Kremlin a prohibir las exportaciones de gasolina y combustible de aviación para evitar el desabastecimiento interno.
Pese a vender menos volumen, los mayores precios globales y el alivio parcial de sanciones han aumentado los ingresos por crudo de Moscú, financiando indirectamente la guerra en Ucrania.