La historia comenzó en 2022, cuando los astrónomos detectaron los primeros de los que hoy se conocen como transitorios de radio de largo periodo (LPT, por sus siglas en inglés). A diferencia de los púlsares tradicionales —estrellas de neutrones que giran velozmente y pueden emitir cientos de destellos por segundo—, estas fuentes emitían pulsos a un ritmo mucho más pausado, desde minutos hasta casi una hora . Estos largos periodos descartaban a las estrellas de neutrones, que giran demasiado rápido para explicar la señal. Sin ningún otro objeto conocido que encajara en la descripción, los orígenes de los LPT eran un auténtico quebradero de cabeza
.
ASKAP J1745−5051 es el primero de estos misteriosos objetos en ser identificado sin ambigüedades. "Esto proporciona la primera identificación confirmada de lo que los astrónomos llaman 'transitorios de radio de largo periodo'", afirmó el autor principal Kovi Rose, estudiante de doctorado en la Universidad de Sídney . El equipo rastreó la señal hasta una enana blanca que acreta —es decir, absorbe— materia de una compañera enana roja, señalando el motor exacto que impulsa las explosiones periódicas
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Al igual que la Piedra de Rosetta original ayudó a descifrar los jeroglíficos egipcios al mostrar un texto en varias escrituras, ASKAP J1745−5051 ayuda a los astrofísicos a decodificar el lenguaje de los LPT porque unifica varias características desconcertantes en un solo sistema :
Más allá de resolver el misterio de su identidad, el sistema es un raro laboratorio natural para estudiar fenómenos extremos en tiempo real . Se trata de una variable cataclísmica en fase "pre-polar", lo que significa que la enana blanca magnética aún no está completamente sincronizada con la órbita de su compañera. Esta es una fase fugaz en la vida de una estrella binaria, y ofrece a los científicos una instantánea única de cómo evolucionan estos sistemas antes de que la enana blanca se bloquee y devore por completo a su pareja
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Dentro de este laboratorio, los investigadores ahora pueden estudiar:
El legado de este descubrimiento es doble. No solo resuelve un rompecabezas de cuatro años al proporcionar la primera identificación directa de un progenitor de LPT, sino que también valida una antigua teoría sobre la emisión de enanas blancas magnéticas. Además, establece que la coordinación de observaciones de radio y rayos X es la estrategia esencial para desvelar misterios transitorios similares en el futuro . Las señales cósmicas que antes eran huérfanas ya tienen un hogar.
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