Las cifras oficiales, aunque subestiman la magnitud real por las limitaciones en las pruebas, pintan un panorama preocupante:
La carga real de la enfermedad probablemente es mucho mayor debido a las pruebas limitadas y la poca vigilancia epidemiológica en las zonas afectadas por el conflicto .
En medio de la crisis, el 27 de mayo de 2026 se confirmó la primera recuperación de un paciente con ébola. La paciente, una mujer que trabajaba en un laboratorio, recibió el alta hospitalaria y fue reintegrada a su comunidad tras dar negativo en dos pruebas de seguimiento . La portavoz de la OMS, Anais Legand, calificó el hecho como un hito esperanzador y subrayó la importancia del acceso temprano a los cuidados médicos
. El doctor Richard Kitengé, quien supervisa la atención en Bunia, epicentro del brote, explicó que la paciente se recuperó con cuidados médicos de soporte, sin un tratamiento específico, y anticipó que "muchos otros pacientes están evolucionando excelentemente y serán dados de alta en las próximas 48 a 72 horas"
.
La gravedad de la situación llevó al director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, a declarar el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) el 17 de mayo de 2026. Fue la primera vez que un director general tomó esta decisión sin esperar la reunión del Comité de Emergencia, citando el aumento de casos, la propagación transfronteriza y las grandes incertidumbres sobre la escala real de la epidemia .
El Dr. Tedros aterrizó en Kinshasa el 28 de mayo de 2026 para una visita oficial de apoyo a la respuesta nacional. A su llegada, calificó el brote de "muy complejo" e hizo un llamado urgente a los grupos armados en el este de la RDC para que declaren un alto al fuego y permitan el acceso seguro a los trabajadores de la salud . "No están solos", declaró el director de la OMS, al tiempo que solicitó más financiación internacional y advirtió que los países vecinos se enfrentan a un riesgo "especialmente alto"
.
Frente a las narrativas alarmistas, el ministro de Salud de la RDC, Roger Kamba, rechazó las afirmaciones de que el brote estuviera "fuera de control". El 29 de mayo declaró: "He oído en la prensa que la epidemia está 'fuera de control'... no es el caso", aunque reconoció que el brote está en una fase temprana y podría tomar meses contenerlo . Previamente, Kamba había alertado sobre la alta letalidad de la cepa y la ausencia de contramedidas médicas específicas
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El principal desafío no es médico, sino de seguridad. La actividad de grupos armados en las provincias de Ituri y Kivu del Norte está saboteando directamente la respuesta sanitaria. Funcionarios de la OMS confirmaron que el rastreo de contactos está fallando porque la inseguridad y el desplazamiento forzado impiden a los equipos de respuesta llegar a la mayoría de los contactos sospechosos . Además del conflicto, la desconfianza comunitaria, la escasez de alimentos y el terreno difícil agravan la crisis
.
Los desplazamientos masivos de población, provocados por la violencia crónica en la región, están facilitando la propagación del virus a nuevas zonas. Sumado a una capacidad de diagnóstico limitada (la gran mayoría de los casos reportados siguen siendo "sospechosos" y no confirmados por laboratorio), la contención se vuelve una carrera contrarreloj en uno de los contextos humanitarios más complejos del mundo .
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