El pacto de los Seis tiene una lectura que va más allá de los despachos de Bruselas. Si los mercados de capitales de la UE funcionan por fin como un mercado único real, las empresas españolas, alemanas o polacas podrán financiarse en igualdad de condiciones sin tener que sortear 27 normativas distintas. Para el ahorrador, la promesa es que sus inversiones puedan fluir con menos trabas hacia fondos y proyectos paneuropeos, una aspiración que Bruselas considera urgente en un momento de bajo crecimiento económico y de competencia feroz con Estados Unidos y China .
El ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, resumió el calado político del acuerdo al calificar la unidad del E6 como «una señal importante para toda la Unión Europea» .
El visto bueno de los Seis es una condición necesaria pero no suficiente. La propuesta de la Comisión Europea necesita ahora superar dos filtros:
La previsión que manejan las instituciones es que la adopción definitiva de la nueva arquitectura de supervisión se produzca antes de que termine 2026 .
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