Los activos en cuestión, controlados por la filial Lukoil International GmbH, constituyen un vasto portafolio multinacional valorado en aproximadamente 22.000 millones de dólares que abarca más de 30 países . La joya de la corona es una participación de control del 75% en el enorme yacimiento petrolífero de West Qurna 2, en Irak, pero el inventario también incluye refinerías, proyectos de exploración en Egipto, Azerbaiyán y Uzbekistán, y una red de 321 gasolineras en Rumanía
. Esta venta forzosa revierte, en la práctica, décadas de expansión internacional de la compañía.
Un posible camino a seguir se vislumbró el 29 de enero de 2026, cuando Lukoil firmó un acuerdo preliminar con el fondo de capital privado estadounidense Carlyle Group para la adquisición de Lukoil International GmbH . El acuerdo anunciado es significativo, pero viene con importantes salvedades:
El acuerdo con Carlyle no fue el primer intento. A finales de 2025, la comercializadora de materias primas suiza Gunvor Group realizó una oferta inicial de 22.000 millones de dólares . Sin embargo, el Tesoro estadounidense dio el paso extraordinario de denunciar públicamente a la empresa, calificándola de "títere del Kremlin" en redes sociales y afirmando que "nunca" le concedería una licencia para operar los activos
. Gunvor, tachando los comentarios de "fundamentalmente desinformados", retiró posteriormente su oferta en noviembre de 2025
.
También se ha informado sobre el interés de otras partes, incluido un consorcio con la participación de Chevron y Quantum Capital Group , aunque no se han podido verificar de forma independiente los detalles sobre el estado de estas ofertas rivales a partir de las fuentes disponibles.
Las repetidas prórrogas mensuales, documentadas a lo largo de múltiples Licencias Generales (desde la GL 131A hasta la actual 131F), revelan una estrategia deliberada por parte del Departamento del Tesoro . Las licencias autorizan un amplio abanico de actividades previas a la transacción, desde las negociaciones hasta la contratación de asesores legales externos y la debida diligencia legal, pero se detienen explícitamente antes de autorizar la venta definitiva
.
Esto crea un proceso controlado en el que Estados Unidos mantiene la máxima capacidad de negociación. La desinversión forzosa es una herramienta para cortar los flujos de ingresos vinculados a Occidente que alimentan al Kremlin, y el Tesoro no parece tener prisa por cerrar la venta. Utiliza la incertidumbre como parte de una campaña de presión más amplia para empujar a Moscú hacia el fin de la guerra en Ucrania .
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