El sistema Enhanced Leads Identification and Targeting for Enforcement (ELITE), desarrollado por Palantir para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE, por sus siglas en inglés), se convirtió en el principal detonante del activismo accionarial. Así funciona:
La postura de NBIM generó tensiones internas. Mientras respaldaba públicamente todas las propuestas sobre derechos humanos y gobernanza en contra de la recomendación de la junta, el fondo había aumentado su participación en Palantir en aproximadamente un 60%, hasta alcanzar unos 29 millones de acciones [5, 24]. Esto lo convertía en uno de los mayores accionistas institucionales de la compañía. Esta doble postura —aumentar su exposición financiera mientras vota por restricciones a las prácticas de la empresa— provocó críticas en Noruega sobre la "creciente politización" del fondo y puso sus decisiones de inversión bajo un mayor escrutinio público .
Según los documentos presentados a la SEC (Securities and Exchange Commission, el regulador bursátil de EE. UU.), estas fueron las propuestas de los accionistas [2, 11, 32]:
La junta directiva se opuso a las tres, argumentando que las políticas existentes ya eran suficientes y que estas propuestas podrían comprometer información confidencial [6, 11].
La reunión del 3 de junio prometía ser un campo de batalla ideológico en el que se enfrentaban la visión de negocio de la directiva con la creciente demanda de los grandes inversores globales por una inteligencia artificial militar y policial más ética y transparente.
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