El conflicto ha empujado la inflación al alza en el corto plazo, sobre todo por el encarecimiento de la energía . La inflación armonizada (IAPC) se dispararía hasta el 3.1% en el segundo trimestre de 2026 antes de moderarse al 2.8% en el tercero, cuando los precios de las materias primas energéticas en los mercados de futuros empiecen a aflojar
.
La Revisión de Estabilidad Financiera de mayo de 2026 del BCE advierte que la guerra de Irán y las tensiones comerciales que aún persisten pueden lastrar el crecimiento de la zona euro, elevar el coste de los préstamos y poner en aprietos la capacidad de algunos Estados miembros para sostener sus presupuestos públicos .
Además, aunque los mercados financieros han encajado el golpe con relativa calma, con valoraciones bursátiles elevadas y diferenciales de deuda soberana en niveles muy bajos, el BCE teme que los inversores estén subestimando los riesgos de un deterioro más profundo .
La guerra ha disparado la incertidumbre, generando riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento . Las implicaciones a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración del conflicto
, y las previsiones de consenso entre analistas apuntan ya a un impacto material en la inflación a corto plazo impulsado por la energía
.
Los escenarios adversos que baraja el BCE contemplan que, si las disrupciones energéticas se agravan, los precios de la energía podrían duplicar o incluso triplicar los niveles de finales de 2025, llevando la inflación general hasta el 3.5% o el 4.4%, según la duración del corte de suministro .
Comments
0 comments