Trump describió las posibilidades de cerrar el acuerdo como del “50%” . Un alto funcionario iraní confirmó que el borrador exige un alto el fuego de 60 días en todos los frentes, incluido el Líbano . La Casa Blanca, no obstante, no ha confirmado la firma y, a fecha de 28 de mayo, el estrecho de Ormuz seguía cerrado y el bloqueo naval estadounidense continuaba en vigor .
Varios puntos de fricción clave siguen sin resolverse. Irán quiere el levantamiento inmediato del bloqueo, la reapertura del tráfico marítimo en Ormuz y que el acuerdo derive eventualmente en una resolución de la ONU . Estados Unidos insiste en abordar el arsenal de uranio enriquecido iraní, calificado como “el único obstáculo insalvable” . Varios analistas consideran que el borrador del memorando es más una fórmula para ganar tiempo que un auténtico tratado de paz .
El precio del crudo se ha convertido en un auténtico latigazo con cada fragmento de información sobre el alto el fuego. En la última semana completa de mayo, el Brent —la referencia mundial— cerró a 103,54 dólares por barril el 22 de mayo , para luego desplomarse un 5,5 % hasta los 97,90 dólares el día 25, cuando las esperanzas de un acuerdo se avivaron . Para el 28 de mayo, los precios cerraron de forma dispar: los informes contradictorios —uno que apuntaba a un principio de acuerdo, otro que señalaba que Trump aún no lo había aprobado— dejaron a los operadores sumidos en la incertidumbre .
A principios de mayo, el Brent se disparó por encima de los 114 dólares por barril después de que un ataque con misiles de crucero contra el centro petrolero emiratí de Fujairah hiciera temer una escalada bélica aún mayor . El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 % del suministro mundial de petróleo, sigue cerrado. Ese cierre es el principal riesgo de oferta que alimenta la prima de guerra incorporada en cada precio del crudo .
Varias fuentes indican que, incluso si un acuerdo normalizase el tráfico marítimo, es poco probable que los precios vuelvan a los niveles anteriores a la guerra con rapidez. Goldman Sachs proyectó un Brent a 90 dólares por barril para finales de 2026, unos 20 dólares por encima de los niveles previos al conflicto, incluso bajo un escenario de normalización .
Las rentabilidades de la deuda pública de la eurozona se han movido de forma casi perfectamente inversa al optimismo sobre un posible alto el fuego. La lógica es sencilla: cuando la paz parece más cercana, se espera que los costes energéticos se moderen, lo que aplaca los temores inflacionistas y reduce la presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) para que suba los tipos de interés de forma agresiva. Cuando las negociaciones se estancan, las rentabilidades se disparan.
El informe mensual de mayo de 2026 del Bundesbank señaló que el apetito por el riesgo y las valoraciones bursátiles se recuperaron notablemente tras el anuncio del alto el fuego inicial de abril, aunque advirtió de que los escenarios más adversos para los precios de la energía seguían estando sobre la mesa .
A finales de mayo, los mercados monetarios descontaban dos subidas de tipos por parte del BCE para finales de año, frente a las tres que se anticipaban a mediados de mes . El tipo de depósito se situaba en torno al 2,59 % para diciembre, por debajo del 2,75 % que se manejaba a principios de mayo . Esta trayectoria ha revertido el consenso anterior: antes de la guerra, los inversores esperaban tipos estables por parte del BCE; el choque energético del conflicto introdujo presiones inflacionistas al alza que obligaron a una reevaluación de las previsiones .
Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, señaló que el banco central debería subir los tipos en junio incluso si se materializa un acuerdo, subrayando que el riesgo de inflación no depende únicamente de la geopolítica .
Las bolsas mundiales protagonizaron un clásico “rebote de alivio” tras el alto el fuego inicial de abril, liderado por los sectores y países más dependientes de la energía . Ese repunte se desinfló a medida que las conversaciones se estancaban y se reanudaban los ataques militares. El euro se fortaleció brevemente con el optimismo del alto el fuego, para debilitarse de nuevo ante la renovada incertidumbre . Las rentabilidades de la deuda soberana a largo plazo se mantuvieron elevadas a pesar del anuncio del alto el fuego, impulsadas en gran medida por las expectativas de tipos de interés más altos a corto plazo .
El conflicto ha infligido un claro daño político al presidente Trump. Las encuestas a lo largo de mayo de 2026 muestran:
La guerra ha socavado lo que normalmente es un efecto de “unión en torno a la bandera” para los presidentes en tiempos de crisis. El apoyo neto al conflicto ha caído a -22,8 puntos porcentuales en la media de encuestas del Silver Bulletin, un descenso pronunciado desde los aproximadamente -9 puntos registrados al inicio de la guerra .
Para los mercados, cada nuevo titular sobre el alto el fuego es un recordatorio de que la variable más importante sigue siendo el juicio humano: una decisión presidencial que, por ahora, tiene un 50 % de probabilidades de salir adelante.