De forma simultánea, Bahamas anunció la prohibición temporal de entrada a los residentes de los tres países africanos afectados . Aunque los detalles de su plan son menos extensos que los de Canadá, el gobierno confirmó que está implementando controles sanitarios para los viajeros que lleguen desde las regiones afectadas por el ébola
. Con esta acción, la nación caribeña se alinea con la creciente lista de países que imponen estrictos controles fronterizos, un enfoque que la OMS rechaza.
La respuesta de Norteamérica fue puesta en marcha días antes por Estados Unidos. El 18 de mayo, bajo una orden del Título 42 (una sección del código de salud pública de EE. UU. que permite restringir la entrada de personas para prevenir la propagación de enfermedades transmisibles), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) suspendieron la entrada de ciudadanos extranjeros que hubieran estado en la RDC, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días previos a su llegada . Los ciudadanos estadounidenses, nacionales y residentes permanentes legales aún pueden ingresar, pero deben someterse a un control mejorado y monitoreo, siendo redirigidos al Aeropuerto Internacional Washington-Dulles para controles de temperatura y cuestionarios de síntomas
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En un desarrollo adicional, la administración Trump está planeando desplegar oficiales de salud pública de EE. UU. en Kenia para dotar de personal a un centro de cuarentena destinado a estadounidenses potencialmente expuestos al virus. Este centro, que a fecha del 26 de mayo estaba pendiente de la aprobación del gobierno keniano, está pensado para aquellos en alto riesgo o que den positivo en las pruebas . Ese mismo día, el 26 de mayo, los CDC activaron una respuesta de emergencia de Nivel 2 y pidieron a su personal que se ofreciera como voluntario para un despliegue urgente y así apoyar los controles en los puntos de entrada a EE. UU.
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Estas medidas nacionales contrastan fuertemente con la guía de la OMS. El organismo declaró el brote del virus Bundibugyo como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) el 17 de mayo de 2026, pero ha recomendado sistemáticamente que no se cierren fronteras ni se impongan restricciones de viaje . En cambio, las recomendaciones temporales de la OMS se centran en los controles en carreteras internas y fronterizas, y aconseja que no debe haber viajes internacionales de casos confirmados, sospechosos o de sus contactos
. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) se ha hecho eco de esta postura, afirmando que los servicios aéreos internacionales siguen siendo seguros y que no se considera necesario un control de entrada fuera de la región afectada
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Esta cepa del ébola, la Bundibugyo, presenta desafíos únicos. A diferencia del más común virus del Ébola-Zaire, actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico disponible para ella . Este factor crítico probablemente está contribuyendo a que las respuestas nacionales sean más agresivas, a pesar de la posición de la OMS.