¿Qué ha cambiado? Tres factores clave han reconfigurado las perspectivas para los inversores: el impacto económico de la guerra entre EE. UU. e Irán, el inesperado giro en la política de tipos del Banco Central Europeo (BCE) y la fragilidad de un rally bursátil que depende casi en exclusiva de la inteligencia artificial (IA).
El conflicto militar ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo . El resultado ha sido un shock energético que recuerda a la crisis del petróleo de los años 70, con los precios del gas disparándose un 60 % . El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, cifró el impacto directo: la guerra podría restar 0,4 puntos porcentuales al crecimiento de la UE en 2026 y añadir hasta un punto porcentual a la inflación .
Los datos macro ya reflejan este deterioro. En abril de 2026, la actividad del sector privado en la eurozona volvió a contraerse, mostrando su peor desempeño en 18 meses . Aunque firmas como UBS consideran que este choque inflacionista impulsado por la energía será "temporal" y no desembocará en una recesión en su escenario base, el riesgo de estanflación —bajo crecimiento con alta inflación— es ahora más real que hace unos meses .
A lo largo de 2025, el BCE había seguido una senda de recortes de tipos para estimular la economía. La guerra lo ha cambiado todo. En su reunión del 19 de marzo de 2026, el banco central mantuvo sin cambios la tasa de depósito en el 2,00 %, pero elevó de forma notable su previsión de inflación para el año . Las actas de la reunión de diciembre de 2025 ya mostraban que los inversores habían descontado por completo nuevos recortes en 2026 .
Ahora, la expectativa es la contraria. La última encuesta de Bloomberg entre analistas, publicada en mayo, apunta a dos subidas de tipos de un cuarto de punto en junio y septiembre de 2026 . Los mercados de swaps descuentan una probabilidad de en torno al 70 % de que se produzcan esos dos movimientos, mientras que en plataformas como Polymarket, el consenso de los traders alcanza el 89 % sobre al menos una subida de tipos este año .
El tercer factor que explica el enfriamiento de las previsiones es la naturaleza del propio rally bursátil. Las subidas han estado extremadamente concentradas en valores vinculados a la inteligencia artificial. Un análisis de la firma TS Lombard revela que dos cestas de acciones relacionadas con la IA —que incluyen empresas de semiconductores como ASML e Infineon— han generado más de dos tercios del rendimiento positivo de las bolsas europeas en el último mes y medio .
Este fenómeno, similar al de los "Siete Magníficos" en Wall Street, convierte al STOXX 600 en un índice vulnerable: si el optimismo en torno a la IA flaquea, el resto de sectores no tiene la fuerza suficiente para sostener la cotización . De hecho, en febrero de 2026, una rotación fuera del sector tecnológico ya lastró temporalmente los índices estadounidenses, mientras los valores europeos de corte más tradicional atraían flujos de capital .
La encuesta de Reuters refleja un realineamiento de expectativas. Los inversores pasan de esperar un año de fuertes ganancias a prepararse para un ejercicio de mera supervivencia, en el que el shock estanflacionista provocado por la guerra de Irán y las subsiguientes subidas de tipos del BCE se combinan con el riesgo latente de que la burbuja de la IA pierda impulso. El margen para que el STOXX 600 cierre el año en positivo es muy estrecho.