La trascendencia de este paso reside en lo que libera. Al no tener que hacer frente a obligaciones de deuda pendientes, la totalidad de su flota de 620 aviones queda libre de cargas. Esto significa que ninguna aeronave está depositada como garantía o aval. La directiva considera que esta situación amplía de forma considerable su ventaja en costes frente a competidores que operan con un mayor apalancamiento financiero . Al cierre de su año fiscal, la flota total ascendía a 647 aeronaves, un número que ya incluía los 210 eficientes B737-8200, conocidos como "Gamechangers"
.
El pasado 18 de mayo, Ryanair presentó los resultados correspondientes a su año fiscal 2026, cerrado a 31 de marzo. Las principales magnitudes reflejan un negocio en plena forma :
La partida de ingresos complementarios —que incluye el cobro por maletas facturadas, selección de asiento y otros servicios extra— subió un 6%, hasta los 4.990 millones de euros. Esto equivale a unos 24 euros por pasajero . Por su parte, los costes operativos apenas crecieron un 6% en total, lo que se tradujo en un incremento de solo un 1% en términos unitarios por viajero.
Tanto S&P Global Ratings como Fitch Ratings mantienen a Ryanair en el escalón "BBB+" con perspectiva "estable". Es un estatus que la compañía ha sabido conservar durante varios trimestres . Entre los factores que sustentan esta nota, las agencias citan de forma recurrente la flota sin gravámenes, una fuerte capacidad de generación de caja y una línea de crédito renovable por 1.100 millones de euros, sin utilizar y con vencimiento en 2030
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Con la losa de los pagos de bonos fuera de la ecuación, la dirección pone el foco en el crecimiento. El objetivo más inmediato, fijado para el presente año fiscal (2027), es transportar a 216 millones de pasajeros, lo que supone un crecimiento de alrededor del 4% .
A largo plazo, la ambición se dispara. Ryanair aspira a alcanzar los 300 millones de pasajeros al año para 2034. Según ha explicado en repetidas ocasiones su consejero delegado, Michael O'Leary, esta meta depende directamente de la entrada en servicio del Boeing 737 MAX-10, un avión que la compañía considera su próxima gran ventaja competitiva .
En mayo de 2023, la aerolínea firmó un pedido de hasta 300 unidades de este modelo: 150 en firme y 150 opciones .
Para estar lista cuando los nuevos aviones lleguen, Ryanair ha pisado el acelerador en la contratación de pilotos, con un presupuesto anual de aproximadamente 25 millones de euros destinado a formación .
La recuperación de la producción de Boeing no ha estado exenta de baches. A principios de 2025, nuevos retrasos en las entregas de los modelos "Gamechanger" obligaron a recortar la previsión de tráfico para el año fiscal 2026 en 4 millones de pasajeros . Sin embargo, la aerolínea confirma ahora que los 210 "Gamechanger" ya han sido entregados y que el calendario del MAX-10 sigue su curso previsto
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Que Ryanair esté libre de deudas no significa que haya renunciado a endeudarse en el futuro. La compañía mantiene una línea de crédito renovable de 1.100 millones de euros y ya ha señalado que podría recurrir a financiación si las condiciones de mercado son atractivas para futuros pedidos de flota o recompras de acciones oportunistas . No obstante, por primera vez en casi tres décadas, no afronta vencimientos obligatorios de bonos en el horizonte.
Este logro coloca a Ryanair en el selecto club de aerolíneas propietarias de la práctica totalidad de su flota. Se trata de una estructura que proporciona un escudo protector en tiempos de crisis y una flexibilidad total para ajustar la capacidad de asientos y rutas sin las ataduras de un banco. Con un balance limpio, 620 aviones en propiedad y la vista puesta en el verano, ahora el único foco es la llegada del MAX-10 y la hoja de ruta hacia los 300 millones de pasajeros.
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