Esta mejora es clave para el diagnóstico temprano, ya que en las fases iniciales de la enfermedad los biomarcadores circulan en concentraciones extremadamente bajas, lo que suele dificultar su detección con técnicas estándar.
Los investigadores también redujeron drásticamente el tamaño del sistema. Tecnologías similares solían requerir equipos de laboratorio voluminosos —comparables al tamaño de un refrigerador—, mientras que el nuevo dispositivo se ha miniaturizado hasta caber en la mano, lo que abre la puerta a aplicaciones clínicas más rápidas y accesibles.
Si esta tecnología continúa desarrollándose y supera las pruebas clínicas necesarias, podría facilitar pruebas rápidas de detección temprana del cáncer en entornos médicos e incluso en puntos de atención, simplificando lo que hoy suele requerir infraestructura de laboratorio compleja.
La investigación, publicada en la revista Nature Photonics, describe esta plataforma como un biosensor ultrasensible capaz de detectar biomarcadores de cáncer en concentraciones mínimas mediante modulación del factor de calidad radiativo en metasuperficies 3D fuertemente acopladas.
El avance ilustra cómo la combinación de nanofotónica, biosensores y diagnósticos de “biopsia líquida” podría transformar el diagnóstico médico, permitiendo identificar enfermedades como el cáncer mucho antes de que aparezcan síntomas o sean visibles en pruebas de imagen.