Esto sugiere que la transmisión comunitaria podría haber comenzado semanas antes de que se identificara el patógeno, algo que no es inusual en brotes de ébola cuando los primeros casos se confunden con otras enfermedades o no se detectan rápidamente.
El ébola se transmite principalmente por contacto directo con sangre, fluidos corporales o materiales contaminados de una persona infectada.
Los cadáveres de víctimas de ébola son particularmente peligrosos porque el virus puede permanecer activo y la carga viral suele ser muy alta alrededor del momento de la muerte. Por eso, las tareas de manipulación de cuerpos y funerales pueden convertirse en focos importantes de contagio si no se utilizan medidas estrictas de protección.
Por esa razón, los equipos de entierro especializados y el uso de equipos de protección personal son elementos clave para controlar brotes.
Las estadísticas continúan cambiando a medida que avanzan las investigaciones y el rastreo de contactos.
Las autoridades sanitarias advierten que el número real de infecciones podría ser mayor que el reflejado en los primeros datos confirmados, porque muchos casos aún están bajo investigación.
La Organización Mundial de la Salud declaró el brote de ébola por la cepa Bundibugyo en RDC y Uganda como una emergencia de salud pública de importancia internacional bajo el Reglamento Sanitario Internacional.
La OMS considera que el riesgo dentro de la RDC es muy alto, aunque el riesgo global sigue siendo bajo.
Mientras tanto, agencias de salud pública como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han activado medidas de vigilancia, recomendaciones para viajeros y sistemas de detección temprana de posibles casos relacionados con el brote.
También recuerdan que no existe actualmente una vacuna o tratamiento aprobado específicamente para la cepa Bundibugyo, lo que hace que la detección temprana, el aislamiento de casos y el rastreo de contactos sean herramientas fundamentales para contener la propagación.
En conjunto, la evidencia apunta a que el brote ya estaba activo semanas antes de ser reconocido oficialmente, y las muertes de los voluntarios de la Cruz Roja han ayudado a revelar esa fase temprana de transmisión.