Tras esas conversaciones, aseguró que las partes están cerca de cerrar lo que describió como un “Memorando de Entendimiento relativo a la PAZ”. No obstante, subrayó que el documento todavía debe ser aprobado formalmente por Estados Unidos, Irán y los demás países implicados en las consultas.
Las negociaciones se producen después de meses de tensión y enfrentamientos entre EE. UU., Israel e Irán durante 2026, seguidos de esfuerzos de alto el fuego y mediación diplomática para evitar una guerra regional más amplia.
Informes sobre las conversaciones indican que la propuesta actual consiste en un documento breve —a veces descrito como un memorando de una sola página— que fija principios básicos para detener el conflicto y abrir negociaciones más detalladas.
Entre los puntos que se discuten se encuentran:
Si se implementa, este marco detendría las hostilidades y abriría una nueva fase de diplomacia entre Washington y Teherán.
El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio global de energía. Este paso marítimo conecta el Golfo Pérsico con los mercados internacionales y por él transita una parte significativa del petróleo transportado por mar.
Trump indicó que la reapertura del estrecho formaría parte del acuerdo, lo que permitiría restablecer el tránsito normal de buques por la zona.
Sin embargo, la forma en que se administrará o controlará el paso sigue siendo motivo de disputa. La posición estadounidense enfatiza la libertad de navegación y rechaza que cualquier país o actor pueda imponer peajes o restricciones.
Informes vinculados a Irán, por el contrario, sostienen que Teherán mantendría la autoridad de gestión o control sobre el estrecho, lo que muestra una de las principales divergencias en las negociaciones.
Aunque Trump describió el acuerdo como cercano, varios temas siguen siendo delicados.
Washington ha mantenido durante años que Irán no debe obtener un arma nuclear, un principio central de su política hacia el país.
El memorando propuesto incluiría una pausa temporal en el enriquecimiento de uranio, pero aún no está claro el alcance de esa medida, su duración ni cómo se verificaría su cumplimiento.
Incluso si se reabre al tráfico marítimo, siguen abiertas preguntas sobre quién garantizará la seguridad del paso y qué papel conservaría Irán en su administración.
Las versiones distintas de fuentes estadounidenses e iraníes reflejan por qué el acuerdo todavía no se considera finalizado.
Los intermediarios han desempeñado un papel importante en el proceso. Diversos reportes señalan que Pakistán ha actuado como mediador clave, transmitiendo propuestas iraníes revisadas y facilitando la comunicación entre Washington y Teherán.
Al mismo tiempo, varios países del Golfo y de la región —muchos de ellos involucrados en las llamadas de Trump— han participado en esfuerzos diplomáticos destinados a estabilizar la zona.
Este amplio involucramiento regional refleja lo que está en juego: la seguridad en Oriente Medio y la estabilidad del suministro energético mundial.
Por el momento, el memorando propuesto sigue siendo un marco casi finalizado, pero no un acuerdo de paz definitivo. Los negociadores continúan trabajando en los últimos detalles, y nuevas declaraciones oficiales podrían producirse cuando esos puntos se resuelvan.
Si finalmente se firma, el documento representaría un primer paso para cerrar el conflicto reciente y abrir negociaciones más profundas sobre límites nucleares, levantamiento de sanciones y seguridad marítima en el Golfo Pérsico.
El resultado final dependerá en gran medida de cómo se resuelvan las cuestiones aún pendientes, especialmente las relacionadas con el programa nuclear iraní y el control del Estrecho de Ormuz.