Según informes, el vehículo llegó a introducirse en la calle anegada antes de detenerse. El episodio puso de relieve una dificultad clave para los sistemas autónomos: detectar o anticipar acumulaciones de agua que aparecen rápidamente en vías urbanas.
Tras ese caso —y preocupaciones similares en Texas— la compañía decidió suspender temporalmente el servicio mientras sus ingenieros analizaban cómo el sistema estaba reaccionando ante condiciones meteorológicas extremas.
Los incidentes se produjeron poco después de que Waymo anunciara el retiro voluntario de 3.791 robotaxis en Estados Unidos debido a un fallo de software que podía permitir que los vehículos entraran en carreteras inundadas.
El problema salió a la luz tras un incidente ocurrido el 20 de abril de 2026 en San Antonio, cuando un robotaxi de la compañía se encontró con un tramo de carretera inundado e intransitable durante condiciones meteorológicas extremas. El vehículo estaba vacío y no hubo heridos, pero el caso reveló un punto débil en la forma en que el sistema detectaba situaciones peligrosas.
Como respuesta, Waymo desplegó una actualización de software remota (over‑the‑air) para limitar que los vehículos entren en carreteras inundadas, especialmente en vías rápidas donde las crecidas repentinas pueden ser más peligrosas.
Sin embargo, los incidentes posteriores sugieren que la actualización no cubría todos los escenarios posibles, en particular inundaciones urbanas que aparecen rápidamente durante tormentas intensas.
La actualización estaba diseñada para abordar un escenario concreto: vehículos que entran en carriles inundados en carreteras de mayor velocidad.
En ciudades, sin embargo, el agua puede acumularse de muchas formas distintas —por ejemplo, en intersecciones o calles bajas— creando situaciones que el sistema todavía no reconoce con suficiente fiabilidad. Por ello, la empresa decidió detener temporalmente el servicio para analizar los datos y ajustar los sistemas de detección y seguridad.
Además de los sensores del propio vehículo, Waymo también depende de señales externas para gestionar el riesgo climático.
La compañía ha explicado que sus equipos operativos usan alertas del Servicio Meteorológico Nacional de EE. UU. (National Weather Service) junto con monitoreo interno del estado de las carreteras y del clima para decidir cuándo limitar o suspender las operaciones.
Esto refleja cómo funcionan actualmente muchos despliegues de vehículos autónomos: las decisiones de seguridad no dependen solo del coche, sino también de sistemas de supervisión de flota y control humano que pueden detener el servicio cuando las condiciones se vuelven impredecibles.
Los incidentes por inundaciones se producen mientras Waymo ya enfrenta mayor escrutinio de reguladores federales estadounidenses.
En octubre de 2025, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) abrió una investigación tras informes de que robotaxis de Waymo no se detenían correctamente ante autobuses escolares con luces rojas intermitentes.
Documentos presentados por el distrito escolar de Austin describen 19 casos durante el curso 2025‑2026 en los que vehículos de Waymo adelantaron ilegalmente a autobuses escolares detenidos, lo que incrementó la atención regulatoria.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) también inició su propia investigación sobre incidentes similares en Texas.
Otro incidente relevante ocurrió el 23 de enero de 2026, cuando un vehículo autónomo de Waymo atropelló a un estudiante de 9 años en una zona escolar de Santa Mónica, California. El menor sufrió heridas leves.
Según los investigadores federales, el niño salió corriendo a la calle desde detrás de un SUV estacionado durante la hora de llegada a la escuela. El caso está siendo analizado tanto por la NHTSA como por la NTSB.
Los episodios de inundaciones y las investigaciones regulatorias no significan necesariamente que los sistemas autónomos no puedan mejorar mediante actualizaciones de software. Waymo ya ha demostrado que puede desplegar correcciones a gran escala en toda su flota.
Pero los acontecimientos también muestran uno de los retos centrales de la conducción autónoma: las condiciones reales de tráfico —como inundaciones repentinas, peatones impredecibles o reglas complejas de circulación— generan “casos límite” que requieren ajustes continuos del sistema.
Para las empresas que desarrollan redes de robotaxis, la capacidad de detectar rápidamente estos escenarios y actualizar el software de miles de vehículos de forma segura se está convirtiendo en una de las pruebas clave para demostrar que la tecnología está lista para una adopción a gran escala.
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