Cuando finalmente despegó, el vehículo completo —formado por el booster Super Heavy y la etapa superior Ship 39— abandonó la plataforma sin incidentes importantes.
Durante el ascenso, uno de los seis motores Raptor de la nave superior se apagó, pero el sistema continuó funcionando con normalidad y siguió la trayectoria prevista.
El vehículo alcanzó una trayectoria suborbital cercana a la órbita terrestre y transmitió video en directo durante el vuelo, una demostración de las capacidades mejoradas del nuevo diseño V3.
Tras la separación de etapas, el booster Super Heavy debía realizar varias maniobras de frenado para regresar hacia una zona de aterrizaje simulada en el Golfo de México.
Ese procedimiento no salió como estaba previsto. Informes indican que los motores del booster no lograron reencenderse correctamente para ejecutar la maniobra de regreso sostenida necesaria para el aterrizaje.
Como resultado, el cohete perdió el control y cayó en el mar. Es probable que explotara tras impactar en el agua.
Aun así, este resultado no comprometía la misión principal, ya que SpaceX no planeaba recuperar el booster en este vuelo de prueba.
La etapa superior, Ship 39, logró la mayor parte de los objetivos previstos para el ensayo.
Durante su trayectoria suborbital, la nave desplegó 22 satélites simulados de Starlink, validando el sistema de liberación de carga que SpaceX utilizará en futuras misiones comerciales.
Aproximadamente una hora después del despegue, la nave reingresó en la atmósfera terrestre. El escudo térmico pareció funcionar correctamente y el vehículo realizó una maniobra de aterrizaje con dos motores antes de amerizar en el océano Índico.
Tras tocar el agua, la nave se inclinó y se desintegró, algo esperado porque SpaceX no planeaba recuperar esta nave en el ensayo.
A pesar de la pérdida del booster, la prueba confirmó varias capacidades esenciales del sistema Starship.
Entre los logros más relevantes:
Estas capacidades son fundamentales para el plan de SpaceX de lanzar grandes lotes de satélites Starlink, que constituyen una pieza central de su negocio comercial.
El ensayo también se produce en un momento clave para la empresa. Informes indican que SpaceX prepara una posible salida a bolsa en el Nasdaq, con el símbolo previsto “SPCX”, lo que aumenta la importancia de demostrar avances técnicos en Starship.
Además, Starship es una tecnología crítica para el programa Artemis de la NASA. La agencia espacial está trabajando con SpaceX para desarrollar una versión lunar llamada Starship Human Landing System (HLS), diseñada para transportar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie de la Luna.
La misión Artemis IV, actualmente prevista para principios de 2028, podría incluir un alunizaje tripulado utilizando este sistema.
El primer vuelo de Starship V3 mostró avances importantes, pero también dejó claro que todavía hay desafíos técnicos por resolver.
La nave superior cumplió sus objetivos principales —incluido el despliegue de satélites y la reentrada— mientras que el fallo del booster Super Heavy evidenció que el camino hacia la reutilización completa del sistema aún está en desarrollo.
Para SpaceX, sin embargo, cada vuelo de prueba sirve para acercarse a su objetivo final: lanzamientos frecuentes, despliegues masivos de satélites y misiones tripuladas a la Luna y Marte.
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