Los grandes proveedores de nube —conocidos como hyperscalers, como Amazon, Microsoft o Google— están construyendo enormes centros de datos llenos de GPUs. Para funcionar, esos sistemas necesitan redes capaces de mover cantidades gigantescas de datos a velocidades extremas.
Ahí es donde Nokia entra en juego.
Morgan Stanley señaló que la empresa tiene mayor exposición a la demanda de redes vinculadas a IA y nube de lo que el mercado había valorado, en un mercado que podría crecer más de 15% anual impulsado por el gasto en centros de datos.
Actualmente, los ingresos de IA y cloud representan alrededor del 6% de la facturación de Nokia, pero el segmento está creciendo de forma constante y aumentando su peso dentro del negocio.
Gran parte de la oportunidad para Nokia está en dos tecnologías clave:
Las soluciones ópticas de Nokia se utilizan para conectar infraestructuras de computación distribuidas entre diferentes instalaciones, mientras que sus plataformas IP ayudan a gestionar el flujo masivo de datos que generan los modelos de IA.
La propia compañía ha reflejado esta tendencia en sus previsiones.
Para 2026, Nokia espera que su división de Network Infrastructure crezca entre 12% y 14%, mientras que Optical Networks e IP Networks podrían crecer entre 18% y 20%, cifras impulsadas en gran parte por el aumento de la demanda ligada a centros de datos de IA.
Otro elemento que reforzó la tesis alcista fue la asociación con uno de los protagonistas del boom de la IA: Nvidia.
En octubre de 2025, Nvidia anunció una inversión de 1.000 millones de dólares en Nokia mediante una emisión dirigida de acciones y el inicio de una colaboración estratégica para desarrollar tecnologías de AI‑RAN (redes de acceso radio impulsadas por inteligencia artificial).
La alianza combina:
Aunque el foco inicial está en redes móviles avanzadas y el futuro estándar 6G, el acuerdo también fortalece la posición de Nokia dentro del ecosistema de redes necesarias para la economía de la IA.
Para muchos inversores, el movimiento fue una señal importante: una de las empresas más influyentes en el sector de la IA estaba apostando capital directamente en Nokia.
El optimismo del mercado también se apoya en la situación financiera relativamente estable de la compañía.
En 2025, Nokia reportó:
lo que muestra que la empresa ya cuenta con una base financiera sólida sobre la cual capturar nuevas oportunidades de crecimiento.
Esto es relevante porque el impulso de la IA no llega como un intento de rescate, sino como una expansión sobre un negocio que ya es rentable.
El resultado de todos estos factores es un cambio gradual en cómo los analistas valoran a Nokia.
Durante mucho tiempo, la empresa fue considerada principalmente un proveedor de equipos para operadores de telecomunicaciones, un mercado maduro y de crecimiento limitado. Hoy, algunos analistas empiezan a verla como parte de la infraestructura fundamental que sostiene la economía de la inteligencia artificial.
La tesis alcista se apoya en varios elementos convergentes:
Si estas tendencias se mantienen, Nokia podría dejar de percibirse como un fabricante tradicional de telecomunicaciones para convertirse en una pieza clave de la conectividad que hace posible la IA a escala global.
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