El conflicto estalló en agosto de 2020. Epic introdujo deliberadamente en Fortnite un sistema de pago propio dentro de la versión de iOS para evitar la comisión de Apple.
Apple respondió retirando el juego del App Store. Poco después, Epic presentó una demanda antimonopolio contra la empresa en un tribunal federal de California.
El objetivo más amplio de Epic era debilitar el control de Apple sobre las transacciones dentro del iPhone y permitir que los desarrolladores tuvieran más libertad para procesar pagos o dirigir a los usuarios a sistemas externos.
Tras un juicio sin jurado, el Tribunal de Distrito del Norte de California emitió en 2021 una orden judicial permanente centrada en las llamadas reglas "anti‑steering" (anti‑redirección).
La jueza ordenó que Apple dejara de impedir que los desarrolladores:
En términos prácticos, esto significaba que los desarrolladores debían poder enviar a los usuarios a páginas de pago externas en lugar de depender exclusivamente del sistema de compras integrado de Apple.
Aunque el tribunal rechazó muchas de las acusaciones antimonopolio más amplias de Epic, esta decisión obligó a Apple a relajar algunas reglas clave del App Store relacionadas con los pagos.
El conflicto no terminó con la sentencia de 2021. Epic argumentó que Apple implementó los cambios de forma que seguían desincentivando el uso de pagos externos.
Los tribunales concluyeron posteriormente que Apple introdujo restricciones y comisiones que reducían el impacto real de la orden judicial. Por ejemplo, la empresa llegó a cobrar comisiones significativas por compras realizadas después de que los usuarios siguieran enlaces externos desde una app.
En 2025, un tribunal federal determinó que Apple había violado la orden judicial previa y la declaró en desacato civil. Según el tribunal, las políticas de Apple seguían dificultando que los desarrolladores utilizaran de forma efectiva sistemas de pago externos, lo que contradecía el propósito de la sentencia.
El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito confirmó en parte esa conclusión, aunque modificó algunos aspectos de las sanciones y devolvió ciertas cuestiones al tribunal inferior para continuar el proceso.
Apple ha solicitado que el Tribunal Supremo de Estados Unidos examine las decisiones más recientes del caso.
La empresa sostiene que los tribunales inferiores interpretaron demasiado ampliamente la orden judicial y que no debió ser declarada en desacato. Uno de los puntos clave es si Apple puede cobrar comisiones por compras realizadas fuera del App Store cuando los usuarios acceden a ellas mediante enlaces dentro de una aplicación.
Apple también ha pedido suspender parte del proceso mientras el Supremo decide si acepta revisar el caso y clarifica el alcance de la orden judicial y las reglas sobre comisiones en pagos externos.
La batalla entre Apple y Epic se ha convertido en un caso emblemático para el mercado digital. Su resultado podría influir en:
Debido a que el litigio toca temas de competencia, regulación de plataformas y economía de los desarrolladores, su resolución final —posiblemente en el Tribunal Supremo— podría redefinir las reglas del mercado global de aplicaciones durante años.
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