Un ejemplo que circula en informes recientes es Uber.
Según reportes que citan declaraciones internas del CTO de la empresa, la compañía habría agotado todo su presupuesto anual de herramientas de IA para 2026 ya en abril, apenas cuatro meses después de empezar el año.
La causa principal habría sido la rápida adopción de herramientas de programación con IA, especialmente Claude Code, entre miles de ingenieros. Los desarrolladores empezaron a utilizarlas mucho más intensamente de lo que habían previsto los modelos financieros internos.
El episodio muestra un riesgo típico de este tipo de herramientas: cuando el uso se dispara y el sistema se factura por consumo, el gasto puede crecer más rápido que la planificación presupuestaria.
Microsoft parece estar reaccionando de otra manera.
Diversos reportes señalan que la empresa está cancelando la mayoría de sus licencias internas de Claude Code y orientando a sus desarrolladores hacia GitHub Copilot CLI, su propia herramienta integrada en el ecosistema de GitHub.
Esto ocurre pocos meses después de que Microsoft ampliara el acceso a Claude Code a miles de empleados, incluidos ingenieros y equipos de producto.
El movimiento no implica abandonar la programación asistida por IA. Más bien apunta a que las empresas prefieren soluciones que:
En otras palabras, el debate ya no es si la IA ayuda a programar, sino qué herramienta es económicamente viable a gran escala.
La cuestión del coste sería más sencilla si el impacto en productividad fuera claro. Pero la evidencia aún es mixta.
Un ensayo controlado aleatorizado realizado por el grupo de investigación METR analizó a desarrolladores experimentados de proyectos open source usando herramientas avanzadas de programación con IA. El estudio encontró que los participantes tardaron alrededor de un 19% más en completar tareas cuando tenían permitido usar IA, aunque creían que estaban trabajando más rápido.
Los investigadores sugieren que parte del tiempo ganado generando código se pierde después revisando, corrigiendo o depurando el código generado por la IA.
Otros estudios y datos de la industria sí muestran mejoras en productividad, especialmente en tareas repetitivas o generación de código básico. Pero los resultados dependen mucho del tipo de proyecto y de la experiencia del desarrollador.
Tres factores estructurales se están cruzando en este momento:
Cuando estos tres elementos se combinan, surge una paradoja: el desarrollo puede parecer más ágil, pero el coste total de producir software puede aumentar.
Lo que se observa en la industria no parece un abandono de la IA, sino una transición desde la experimentación hacia una gestión más estricta del gasto.
Entre las medidas que están empezando a adoptar muchas compañías se incluyen:
La primera ola de adopción de la programación con IA priorizó velocidad y experimentación. La siguiente probablemente estará dominada por control de costes y rediseño de los flujos de trabajo.
Las herramientas siguen expandiéndose rápidamente, pero para las grandes empresas queda claro que escalar la programación con IA no es solo una decisión tecnológica. También es, cada vez más, una decisión financiera.
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