El motor antimalware resuelve enlaces simbólicos de forma incorrecta antes de acceder a determinados archivos. Un atacante con acceso limitado al sistema puede manipular este comportamiento para alterar operaciones de acceso a archivos realizadas por el motor de Defender.
Si el ataque tiene éxito, el atacante puede obtener privilegios de nivel SYSTEM, el nivel más alto en Windows, lo que le permite tomar control total de la máquina.
Las versiones afectadas incluyen:
Debido a que este motor funciona con privilegios elevados durante el análisis de archivos, la explotación puede comprometer la confidencialidad, integridad y disponibilidad del sistema.
La segunda vulnerabilidad, CVE‑2026‑45498, permite provocar una denegación de servicio (DoS) en Microsoft Defender.
Los detalles técnicos públicos son limitados, pero los reportes indican que un atacante puede aprovechar esta vulnerabilidad para dejar Microsoft Defender en un estado no funcional o interrumpido.
En la práctica, esto significa que el sistema podría quedarse temporalmente sin protección antivirus, lo que abre la puerta a la instalación de malware u otras actividades maliciosas mientras la defensa está deshabilitada.
Según avisos de seguridad y reportes técnicos, los sistemas vulnerables incluyen versiones antiguas de componentes de Defender, como:
Actualizar a versiones iguales o posteriores corrige las vulnerabilidades.
Microsoft publicó correcciones en mayo de 2026 dentro de sus actualizaciones de seguridad. Los parches se distribuyeron mediante los mecanismos automáticos de actualización de Defender, que normalmente actualizan el motor y las definiciones de seguridad de forma silenciosa en sistemas compatibles.
Los administradores de sistemas y equipos de seguridad fueron instados a:
CISA añadió ambas vulnerabilidades al catálogo Known Exploited Vulnerabilities el 20 de mayo de 2026 tras confirmar que estaban siendo explotadas activamente.
Bajo la directiva federal Binding Operational Directive (BOD) 22‑01, las agencias civiles del gobierno federal estadounidense debían aplicar mitigaciones antes del:
Esta directiva exige instalar parches del proveedor, aplicar mitigaciones recomendadas o retirar productos vulnerables si no existe solución disponible.
Las fallas en Defender surgieron en un momento de intensa actividad en el ecosistema de seguridad de Microsoft. Durante 2026, investigadores y agencias gubernamentales reportaron múltiples campañas de explotación dirigidas a Windows y software empresarial ampliamente utilizado.
La actualización del catálogo KEV de mayo de 2026 también incluyó vulnerabilidades antiguas en Windows y Adobe, algunas descubiertas más de una década antes, lo que demuestra que los atacantes continúan explotando tanto fallos nuevos como vulnerabilidades heredadas.
Estos zero‑days muestran un riesgo recurrente en ciberseguridad: el propio software de protección puede convertirse en objetivo de los atacantes.
Como Microsoft Defender se ejecuta con privilegios elevados y está presente en millones de dispositivos, cualquier vulnerabilidad en sus componentes puede tener impacto a nivel de todo el sistema.
Por eso, las organizaciones deberían:
Cuando una vulnerabilidad ya se está explotando antes de hacerse pública, los sistemas sin actualizar pueden haber estado expuestos durante semanas o meses.
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