La plataforma de desarrolladores de Cloudflare ofrece herramientas muy potentes para aplicaciones web legítimas. Pero esas mismas capacidades también pueden utilizarse para construir infraestructuras de ataque difíciles de detectar.
Cloudflare R2 es un servicio de almacenamiento de objetos que permite alojar archivos o sitios web estáticos. Los atacantes lo utilizan para guardar páginas de phishing o cargas de malware, ya que las descargas provienen de dominios confiables asociados a Cloudflare.
Investigadores de seguridad registraron un aumento de 61 veces en el tráfico hacia páginas de phishing alojadas en Cloudflare R2 durante un período de seis meses, lo que evidencia la rápida adopción de esta técnica por parte de los atacantes.
Entre los usos más comunes se encuentran:
Cloudflare Pages permite publicar sitios web estáticos en una infraestructura global. Los atacantes lo aprovechan para desplegar portales de phishing que parecen legítimos, ya que las víctimas ven páginas servidas desde la red de Cloudflare en lugar de dominios sospechosos.
Debido a que muchas empresas confían en Cloudflare como proveedor de CDN y seguridad web, bloquear estos dominios puede causar interrupciones en servicios legítimos.
Los Cloudflare Workers permiten ejecutar código JavaScript en el borde de la red de Cloudflare. Los atacantes pueden usar esta función para construir infraestructura flexible, por ejemplo:
Investigaciones también muestran que Workers puede utilizarse para realizar phishing transparente, donde el atacante actúa como intermediario entre el usuario y una página real de inicio de sesión, capturando silenciosamente las credenciales introducidas por la víctima.
Cloudflare Tunnel permite exponer servicios detrás de un firewall a internet sin revelar la dirección real del servidor.
Los atacantes lo han aprovechado para:
Investigaciones de seguridad han documentado campañas que utilizan esta tecnología para distribuir troyanos de acceso remoto (RAT) mientras ocultan la infraestructura real del atacante.
La infraestructura de ataque basada en la nube ofrece varias ventajas a los grupos de espionaje.
En primer lugar, el tráfico que pasa por plataformas confiables como Cloudflare o Azure se parece mucho al tráfico legítimo de SaaS o redes CDN. Esto dificulta que las herramientas de seguridad identifiquen conexiones sospechosas sin generar numerosos falsos positivos.
En segundo lugar, los servicios serverless permiten a los atacantes modificar rápidamente su infraestructura. El código en plataformas como Workers puede cambiar redirecciones, actualizar ubicaciones de malware o reemplazar componentes de la operación casi instantáneamente.
Finalmente, el uso de múltiples proveedores de nube permite distribuir la infraestructura del ataque, complicando el análisis forense y la atribución.
Los informes públicos describen la campaña como consistente con tácticas de espionaje digital vinculadas a Estados, aunque la atribución exacta sigue siendo incierta.
Algunos analistas señalan similitudes con operaciones asociadas a APT41, un grupo vinculado a China conocido por campañas de espionaje y operaciones cibernéticas dirigidas a sectores como telecomunicaciones, tecnología y salud en numerosos países.
APT41 y grupos similares han utilizado anteriormente infraestructuras en la nube y redes de distribución de contenido (CDN) para ocultar servidores de comando y control o infraestructura operativa.
Sin embargo, hasta ahora no existe una atribución confirmada que vincule directamente esta campaña en Malasia con APT41, Mustang Panda o Amaranth‑Dragon.
El rápido crecimiento del sector digital malasio está atrayendo cada vez más la atención de actores de espionaje.
El país ha impulsado inversiones masivas en áreas como inteligencia artificial, centros de datos, computación en la nube y análisis de datos. Las inversiones digitales aprobadas alcanzaron RM163.6 mil millones en 2024 y RM87.4 mil millones en 2025, reflejando su creciente papel como hub tecnológico regional en el sudeste asiático.
Este desarrollo genera objetivos de alto valor para operaciones de espionaje, entre ellos:
Para grupos de inteligencia, comprometer organizaciones en estos sectores puede proporcionar información estratégica y ventajas económicas.
El caso de Malasia refleja una tendencia cada vez más clara: los atacantes están abandonando servidores obviamente maliciosos y moviendo sus operaciones hacia infraestructuras de nube confiables.
Al incrustar partes de sus operaciones dentro de plataformas legítimas —como almacenamiento de objetos, computación sin servidores o redes CDN— los atacantes obtienen varias ventajas:
Para los equipos de seguridad, esto significa que bloquear dominios por reputación ya no es suficiente. Detectar estas campañas requiere analizar comportamientos anómalos, vigilar el uso inusual de servicios en la nube y monitorizar cuidadosamente los flujos de datos salientes.
A medida que las plataformas cloud continúan expandiendo sus capacidades, las mismas herramientas que impulsan aplicaciones modernas también están convirtiéndose en parte de la infraestructura del ciberespionaje moderno.
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